River, Racing y Messi | La Nación

Hace veinte años, Nick Hornby publicó Fiebre en las gradas, donde contaba su infancia y su adolescencia en los suburbios de Londres a través de su vida como hincha del Arsenal. O quizás era al revés: Hornby contaba su obsesiva relación con el Arsenal a través de sus triunfos y derrotas escolares, la relación inestable con su padre, la sorpresa de las primeras novias y la mezcla de pánico y conformismo de la adultez.

En cualquier caso, el libro tuvo muchísimo éxito y prácticamente inauguró el género de los libros de fútbol que, en lugar de mirar a los 22 animalitos en pantalones cortos, se dan vuelta y ponen la vista en otros animalitos: los apasionados, entrañables y un poco patéticos animalitos que los miramos dar patadas desde las tribunas o desde nuestras casas, con lluvia o sol, con frío o calor, a medida que escribimos nuestras propias biografías usando como mojones las victorias o las catástrofes de nuestros equipos favoritos.

Hornby, que después escribió una docena de novelas (algunas muy exitosas), tiene muchos fans en la Argentina y en Latinoamérica, pero casi nadie había intentado hasta ahora adaptar su receta a los pantanos del "aguante" y las barras bravas porteñas. De hecho, para un país tan obsesionado por el fútbol como la Argentina, es relativamente poca la cantidad de libros de fútbol que se editan. Ahora, sin embargo, han llegado juntos tres libros que tienen una visión novedosa no sólo del fútbol (y del fenómeno del fútbol como espectáculo y como parte de nuestras vidas) sino también de la escritura de no ficción. Los tres (¡Academia, carajo!, de Alejandro Wall; Ser de River, de Andrés Burgo; y Messi, de Leonardo Faccio) están editados por Sudamericana-Mondadori, que en los últimos años parece haber hecho un esfuerzo por tener atentas sus antenas de no ficción.

Estos tres libros son modernos o novedosos en su visión del fútbol porque no son nostálgicos de edades de oro que quizá nunca ocurrieron o no tuvieron la pureza que les adjudican otros autores más tradicionales, como Eduardo Galeano u Horacio Pagani; y son modernos o novedosos también en su uso de los géneros literarios, especialmente porque van más allá de lo que en los últimos años se ha conocido como "crónica" y han logrado transformarse, especialmente ¡Academia, carajo! y Ser de River, en objetos vivos y jadeantes y complejos, difíciles de clasificar con otro término que con el cochambroso y tartamudo mote de "no ficción". Messi, un libro más prolijo y más cerca de la crónica tradicional (una primera versión del texto fue publicada en la revista peruana Etiqueta Negra, emblema de la crónica latinoamericana reciente), intenta descifrar al ser humano hermético e impertérrito que seguramente habita -lo suponemos, pero no estamos seguros- dentro del mejor futbolista del mundo.

Sigue acá. ]

Comments are closed.