La lista de Diego

Diego finalmente hizo pública hoy su lista de jugadores para ir a Sudáfrica y, hablando en general, no sólo por las siete exclusiones de hoy, casi todas bastante previsibles, mi sensación es que es una lista mejorable pero no dramática. Sí me parece una lista descompensada, que cubre con amplitud algunas posiciones y se queda finita en otras, y bastante rígida, que sólo tiene en cuenta una sola manera de jugar, como si no hubiera otro plan en la cabeza de Maradona que jugar el 4-4-2 aguerrido y peleón y contraatacador que anduvo bien en Montevideo en octubre y Munich en marzo.

La inclusión del Chino Garcé la tomo más como una boutade del Diego, el ejercicio de su derecho al capricho, que casi todos los técnicos muestran el último día. Varsky dijo hoy en su Twitter mundialista que en 2002 Bielsa hizo lo mismo con Chamot. Creo que el "Garcé" de Bielsa, el llamado de última hora, inesperado y contraintuitivo, fue en realidad Caniggia. Chamot ya había jugado dos mundiales y estaba en el Milan. No es exactamente lo mismo que Garcé. (Hernanii, firme junto a Marcelo.) Aun así, hace un tiempo le preguntaron a Diego por qué no llamaba a Gabriel Milito, que estaba jugando en el Barcelona como si le hubieran inyectado genes de Passarella, y Diego dijo que tenía que respetar a los muchachos que habían acompañado el proceso y que sería injusto que lo llamara así de golpe. La frase ya era contradictoria porque poco antes había llamado de la nada a Walter Samuel, al que venía ignorando olímpicamente, y es ahora mucho más contradictoria, porque Garcé no había jugado ni un minuto con la selección hasta hace dos semanas.

Ya todo el mundo habló de la aparente superposición de delanteros y de defensores centrales, dos de los puestos que mejores jugadores sigue generando el fútbol argentino. Más me parece que hace falta dejar en claro la falta de opciones que va a tener Argentina en el centro del centro del campo, el sector dónde se piensan y se respiran los partidos. Mascherano y Verón son una pareja tan buena como cualquier otra: Mascherano viene de una temporada regular en un equipo que tuvo una temporada regular o peor (Liverpool), pero es fuerte mentalmente y puede recuparse rápido; Verón maneja a Estudiantes, adentro y afuera de la cancha, como pocas veces he visto a un jugar manejar, con tanta autoridad e imperio, a su equipo.

Para pensar y respirar los partidos, Masche-Verón es una pareja de primer nivel mundial, con una pequeña incógnita sobre la robustez de la respuesta física de Verón, que en marzo cumplió 35. Menos dominantes me parecen Verón y Mascherano como impulsores del juego ofensivo del equipo. En el amistoso de noviembre del año pasado contra España, jugaron Mascherano y Gago, una pareja que Maradona había usado mucho en los meses anteriores. España, del otro lado, jugó con el 4-2-3-1 habitual de Del Bosque, con Xabi Alonso y Busquets en la pareja central. En el minuto 18, España tocó siete veces de primera y puso a un jugador contra Romero, que dio rebote: en el borde del área chica apareció Xabi Alonso, tirándose al suelo, que le ganó a Ansaldi y metió el 1-0. Todo ese primer tiempo fue bastante deprimente para Argentina, pero en ese momento me di cuenta de que, aunque Mascherano y Gago pudieran poner el centro de gravedad del partido en algún lugar de su agrado, todavía les faltaba mucho para hacer lo que acababa de hacer Alonso: pisar el área rival, aprovechar un rebote o contribuir significativamente al empaque ofensivo de Argentina. Verón no es Gago, por supuesto: su contribución ofensiva es muy superior a la del pibe del Real Madrid, pero igual le cuesta llegar a las áreas. Por una lado está su edad, pero sobre todo está el tema de su posición: en el esquema preferido por el Diego, Verón tiene que arrancar desde muy lejos: es difícil pisar el área cuando el área está tan lejos.

¿Se puede solucionar esto con los suplentes de Macherano-Verón? Un poco sí (Pastore) y otro poco no (Bolatti), pero cada una de estas opciones tiene problemas. Poner a Pastore implica cambiar el dibujo del que Diego parece enamorado. (José Sosa parecía un suplente mejor, con algo más de inteligencia futbolística y templanza que Pastore, un jugador sensacional pero más de explosión que de técnico-dentro-de-la cancha.) Bolatti, aunque nos engañan su aspecto y su elegancia, es más parecido a Mascherano (y a Gago) que a Verón. Si Mascherano o Verón juntan dos amarillas o una roja (algo muy posible por el puesto que ocupan) o se tienen que perder un partido por lesión, las opciones de reemplazo son menos-que-perfectas, como dirían los gringos.

Ya no tiene sentido hablar de los que no están entre los 23, pero este año vi mucho jugar a Banega en el Valencia y me parece que habría sido un excelente reemplazo de Verón, incluso peleándole la titularidad. Rollo Tomasi dice que Banega es defensivo, como Gago, pero creo que debería volver a verlo, por ejemplo en goles como éste de hace un par de meses, donde roba cerca del área rival y le pega al arco. Banega es un tipo de mediocampista de los que hay pocos en Argentina: el fútbol argentino se ha enamorado del doble-cinco pero sin reconvertir a sus jugadores. Ha ocupado las vacantes, en su gran mayoría, con dos viejos cincos; no ha aparecido todavía una nueva camada de mediocampistas centrales ofensivos, más ofensivos que los Mascherano y más defensivos que los Aimares, mejores con la pelota y con más gol que los Mascheranos y más confiables tácticamente y más directores-de-juego de área a área que los Aimares. Pero ése es otro tema, para después del Mundial.

Por ahora lo dejo, que se me hizo tarde y se me hizo largo. Quería solamente postear un par de notas sobre la lista de Maradona y me empecé a ir por las ramas. (Igual de finitos me parece que estamos, por ejemplo, con los volantes "por afuera": tres
jugadores
(Jonas, Di María, Maxi R), de los cuales sólo uno es crack (Di María)
para cubrir dos puestos en (ojalá que) siete partidos.)
La lista de los 23 me parece muy mejorable y, en algunas cuestiones, como la presencia de Garcé, hasta un poco irritante. Pero aun así es una lista que tiene jugadores capaces de, en las condiciones adecuadas y con una dosis de suerte razonable, llegar lejos en el Mundial. El problema es cuando empezás a tener mala suerte.

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2 comments
  1. Hernando, el jugador que más me ha sorprendido en toda la temporada española ha sido Banega. Puede hacer de Mascherano y sabe hacer de Verón. Hubiese dado mucho más equilibrio que Bolatti, porque ha aprendido en sus carnes lo que supone llevar la manija contra equipos verdaderamente potentes.

  2. Bolatti, aunque nos engañan su aspecto y su elegancia, es más parecido a Mascherano que a Verón.