Miami en Clarín y Perfil

Para esquivar la necrosis que provoca el sedentarismo, Hernán Iglesias
Illa abandonó la Argentina en varias ocasiones. En 1998 desembarcó en
Madrid para realizar un máster en Periodismo, y regresó recién a fines
de 2001, “cuando todo era caos”. En ese carrusel anárquico que incluyó
estado de sitio, muertos de nadie y desesperanza colectiva, confirmó
que no había lazos que lo ataran a este enjambre impredecible como una
ola. Sin embargo fue aquí, al paso y sin galantería, que conoció a una
muchacha rusa amante del tango y trabajo fijo en Nueva York; entonces,
sin pensarlo demasiado, engordó su mochila que descargó recién en el
departamento que la joven alquilaba cerca de Brooklyn. Residente allí
desde 2004, planea este año pasar una temporada en la Cuba raulista
para luego recalar, quien sabe cuándo ni por cuánto tiempo, en Buenos
Aires, a la que vuelve una vez por año cada vez más extrañado por los
cambios. “Escucho que todo el mundo dice: ‘Tal cosa garpa’. ¡Eso no
estaba cuando me fui!” Aquí habla de su nuevo libro de crónicas, Miami,
y demuestra que para canalizar la melancolía que no mata pero
estremece, no hace falta llorar.

Así empieza la entrevista que me hizo Alejandro Bellotti para Perfil, y que se puede leer completa acá. Otra nota publicada recientemente sobre Miami fue la de Clarín, el jueves pasado. Empieza así:

Muchas veces sucede que cuando se cristaliza un estereotipo de una
persona o de una ciudad, pareciera que estas quedan congeladas en una
imagen fija e inamovible. Sucede esto, por ejemplo, con la ciudad de
Miami. Pensar en ella sugiere sacos blancos arremangados a lo Don
Johnson, en el rol del policía de la serie División Miami, y también
latinos vestidos de colores en un mundo kitsch. Sin embargo, detrás de
esa foto estereotipada, hay otro mundo en movimiento. Mundo que aparece
en el libro Miami. Turistas, colonos y aventureros en la última
frontera de América Latina (Planeta/Seix Barral) del periodista
argentino Hernán Iglesias Illa.

A través de una serie de
relatos, historias de vida, descripciones de lugares y de un recorrido
por la intimidad de la ciudad, Iglesias Illa recrea una Miami más real,
más humana, donde aparecen muchos argentinos en busca de un lugar donde
vivir.

¿Por qué dice que los argentinos que viven en Miami nunca están convencidos de su propio exilio? Porque
más que elegir a Miami como ciudad están escapando de la Argentina.
Siempre queda la sensación de que los argentinos nunca están del todo
convencidos de estar allí. El argentino siempre parece que está a punto
de volver, incluso si le va bien, en un punto porque parecen no poder
entregarse, porque guarda cierto orgullo. Decir: 'me voy a quedar acá
toda la vida' es una forma de rendirse. Yo vivo hace más de cinco años
afuera y siempre digo: 'dentro de dos vuelvo'. En diez años voy a
seguir diciendo que dentro de dos vuelvo. Vivir en Miami, es vivir y
participar de una realidad un tanto efímera, sin embargo los demás
inmigrantes latinoamericanos parecen más reconciliados con la idea de
vivir allí.

El resto está acá.

1 comment
  1. Que buena historia y ejemplo de superación, pero dicen por hay en mi país que nadie es labrador de su propia tierra y talves en otro país tengas exito peo siempre tu amor y tu corazón va a estar en el que te vio nacer.Un saludo.