En crisis | TP

Ya llevamos tres semanas desde el fin del mundo, pero el mundo,
cabezadura, sigue acá. “Tiembla el planeta”, “El fin del imperio”, “¡El
fin del capitalismo!” Mmmmsssssé. Quizás. No creo. Tendremos que
entretenernos con otras cosas. Volvamos a HBO.

“¿Cómo
está la gente en la calle?”, me preguntan conductores de radio en busca
de un corresponsal gratuito. Casi nunca sé cómo responder. En Buenos
Aires sí sabría cómo contestarla: sacaría a la ventana el termómetro
“de la gente”, para ver cuánto mide, o pondría TN, que es casi lo
mismo, levantaría el tubo y contestaría: “La gente está muy mal,
preocupada, desesperada. ¡Sunescán, Dalunabuso!” Esa es la única
respuesta posible cuando te preguntan cómo está la gente. Yo no sé si
acá la gente la pasa menos mal, o le da menos pelota a las crisis o si
simplemente se queja menos que los porteños, pero en el aire no hay
ninguna electricidad pre-crisis o post-crisis, no hay esa humedad
ultra-histórica tan habitual e intoxicante de Buenos Aires que se te
mete en la nariz, te excita el cerebelo y te suspira en las neuronas:
“Acá está pasando algo”. Muchas veces en Buenos Aires al final no pasa
nada: hemos tenido cientos de siestas históricas seguidas de noches
abúlicas. Pero la promesa de adrenalina siempre está.

Pasé el
fin de semana en Montauk, a tres horas de Nueva York, en una casa sobre
la playa, con diez amigos, en una despedida de soltero. Yo era el único
no-gringo. Los demás, abogados, arquitectos, dee-jays, bartenders.
Hablamos de la crisis como si pasara en otro país, o en otra ciudad,
como si fuera un rompecabezas teórico: algunos putearon a los banqueros
de Wall Street y siguieron de largo hasta incluir en sus puteadas a las
corporaciones y los republicanos. Otros dijeron que no era para tanto e
intentaron convencerlos de que no se ha inventado todavía nada mejor
que un sistema capitalista bonachón. A ninguno le pareció que la crisis
fuera algo que, por el momento, tuviera ninguna relación con sus vidas.

Hay
una crisis financiera y una crisis económica. La financiera es la fácil
de medir –seis por ciento para arriba, ocho por ciento para abajo–, la
que se lleva todos los titulares y se relata como un partido de fútbol:
la foto del operador de bolsa con la mirada perdida o la mano en la
cara es parecida a la del arquero humillado al que le acaban de meter
un gol; la foto del corredor de bolsa eufórico, al día siguiente, con
la boca abierta y los puños en el aire, es parecida a la del delantero
goleador que corre rápido al banderín del córner.

[ sigue acá ]

Advertisements
3 comments
  1. HUGO said:

    ESTIMADO ; que activo se puso tu blog !! conla crisis!!y que mejor que vos para contarlo !!
    te acordas cuando comente que los operadores deberian tener verguenza …pues lo sigo sosteniendo , especialmente cuando veo talentos del balseiro trabajando para estos hijo de una mala madre .
    ojala reviente todo el sistema de dinero TODITO
    viva ZeitGeist Adendum !! arriba Christiania de Copenhagen! ese es el FUTURO!!
    saludos master !!

  2. Fausta said:

    Hernán muy bueno el post, creo que refleja de una manera perfecta lo que se vive desde aca…Me ahorraste el trabajo de responder mails y ante la cantidad de preguntas que recibo para que cuente como se siente la crisis estando en NY, directamente reenvio tu post.

  3. Beta said:

    Je, debe ser muy divertido vivir ahí x estos días. Llegué al blog x el enlace en el Blog de Fausta… (Y te dejo el mio por si querés darte una vuelta, http://mujermadreyargentina.blogspot.com, que de serio, nada).
    Me gustó!
    Beso