Los gorilas negros | TP

En Argentina, uno de los países más anti-gringos
del mundo, un deporte favorito de políticos, comentaristas y demás
labios-en-micrófono o dedos-sobre-teclado es castigar a y burlarse del
Partido Republicano. Se alzan las voces, encantadas consigo mismas,
contra el ardor religioso y la hipocresía que han dominado el Partido
Republicano en la última década y media. Estoy de acuerdo con todas
estas voces: los republicanos desde mediados de los ’90 se han
convertido en un partido anti-ciencia, pro-chatura, anti-resto del
mundo, pro-resentimiento. El conservadurismo gringo ha sido tomado por
grupetes pequeños pero gritones, especialmente en asuntos sociales y en
política exterior, donde han producido daños espantosos. No sólo
merecen perder las elecciones: sería devastador, para el estado de
ánimo de Estados Unidos y del mundo, que las ganaran.

Y sin embargo.

Algo me hace cosquillas cuando leo el desprecio y la condescendencia de la prensa y la blogósfera porteña.
Quizás porque soy contrera, quizás porque me molesta mucho el combo
fatal de perogrullo y paternalismo, intentaré aquí decir que el Partido
Republicano no es un marciano que descendió sobre la tierra para
aterrorizarnos a nosotros, las almas bellas extranjeras comprometidas
con la felicidad mundial, sino que está en todos lados, que en todo el
mundo hay republicanos disfrazados. Especialmente en Argentina: PJ y GOP, un solo corazón…

[ sigue acá. ]

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2 comments
  1. c said:

    che, de los dailies más interesantes que has escrito este año. abrazo.