“Buenos Ayres” | Archivo del NYT

Hace un par de semanas me suscribí a la edición en papel de los sábados y los domingos del New York Times. Se lo comenté a un par de amigos, y me miraron con una mueca fulera: "¿Para qué?", me preguntaron. "En Internet lo tenés todo gratis". Ya sé, les contesté, y lo hice igual. Ayuda que durante tres meses es casi gratis. Y que este sábado, por ejemplo, comiendo mis huevos y mis tostadas, tomando mi café tempranito a la mañana, haciendo crujir las indomables sábanas del NYT, enredándome para doblarlo y plegarlo, manchándome las yemas de un narcotizante brillito verdolaga, volví a disfrutar del ritual mañanero de leer el diario en pijama. Mi generación probablemente será la última en asociar la lectura del diario con cuestiones sentimentales o físicas. Cuando era más chico podía pasarme el día entero leyendo diarios; hasta la madrugada siguiente, cuando aparecían los nuevos. En mis años de residente en el downtown porteño, muchas noches me iba caminando hasta Santa Fe y Callao para esperar los camiones de los diarios. Me quedaba ahí, hasta la una o dos de la mañana, fumando o con las manos en los bolsillos, en ojotas o dando saltitos para combatir el frío. Inexplicable. Ya había Internet; ya estaban renovadas las páginas de los diarios en la web. Pero salir de aquella esquina con aquellos rollos impresos, rumbo a algún café semivacío para leerlos con el rumor de fondo de CrónicaTV o FoxSports me parecía un programa incomparable para la madrugada de, por decir algo, un martes.

Mi suscripción al NYT no sólo me reconcilió con el papel como vehículo moral y último vestigio donde poder reconocernos frente al abismo (bueno o malo, pero desconocido) que nos espera. También me dio, según me enteré después, acceso al archivo completo del diario, desde 1851 hasta esta mañana. Para alguien con tanto talento para la procastinación y la tentación aleatoria, fue una noticia importantísima. Para el free-lancer indisciplinado, como yo (y casi todos los free-lancers que conozco), una fuente tan infinita de jugueteo y horas-web, que me permita olvidarme un rato de chequear el correo o refrescar Bloglines, es una bendición-maldición: bendición porque me da algo con qué obsesionarme y dejar de pensar en el trabajo que no estoy haciendo; maldición porque posterga hasta el infinito el ultimátum que nos habíamos puesto para dejar la indolencia y volver a la vida productiva.

Para que esto no se haga demasiado largo, escribo ahora lo que hasta diez minutos era el propósito inicial de este post: la primera mención de Argentina en el NYT. La cuestión no fue tan fácil, porque en esos años no estaba para nada clara ni estable la relación entre "Buenos Ayres" y la "Argentine Republic". Nominalmente eran distintos países, pero todo el mundo sabía que al final iban a terminar juntos, que es lo que ocurrió. Las palabras "Buenos Ayres" aparecen en la segunda semana de vida del diario, pero en la hoy poco interesante página de movimiento marítimo. Diez días después, un sueltito chiquito, con el dramático título de "Late and Important Rumor from Buenos Ayres". (Lo guardé en un pdf chiquito que se puede leer acá.) El texto en castellano dice algo así como

El bergantín Abrasia, arribado a Salem [Massachussets] el 22 de agosto desde Rio Grande, trae rumores de que se han producido enfrentamientos entre fuerzas opositoras, pero no hay detalles confiables. La carga fue escasa, ya que el Abrasia sólo tenía un cuarto o un tercio de su capacidad con un cargamento de cueros.

Los enfrentamientos de los que hablaban los rumores eran los primeros escarceos entre el rebelde Urquiza y el "Dictator" Rosas. Las noticias de los meses siguientes irían contando con bastante detalle el calentamiento y las escaramuzas antes de Caseros, en febrero del año siguiente. Me sorprendió la bola que le daba el NYT al apoyo de los brasileños a Urquiza para voltear a Rosas, un asunto bastante minimizado en nuestros relatos de la batalla.

Las noticias no viajaban muy rápido. El NYT confirmó la caída de Rosas casi dos meses después de ocurrida. Una nota de tapa del 1° de abril de 1852 estaba titulada: "Confirmation of the Defeat of Rosas – Details of the Battle". Para los que tengan ganas de leerla entera, está acá (pdf). Para los que no, acá va un parrafito que resume casi todo:

[El 3 de febrero] se libró una batalla desesperada entre Merlo y Passo del Rey (sic), que terminó con la derrota de las tropas de Buenos Ayres. Se dice que 4.000 hombres murieron o fueron heridos en el enfrentamiento y que la caballería Holstein al servicio de Brasil literalmente arrolló ala muy elogiada caballería del Dictador de la República Argentina, quien estuvo presente durante las acciones y recibió una herida en una mano.

Bueno, la corto por ahora. Pero ya estuve buscando un montón, sobre todo primeras menciones. La de Perón, al que llaman en el título "Pro-Axis" en una nota de 1943, no lo favorece mucho. La de Maradona, en una crónica sobre un partido de la selección contra el Cosmos en Nueva York en 1979, es absolutamente neutra. Pero ésas las voy a contar mejor en otro momento. Quiero contagiarles mi obsesión y, al no ser el único que pierde tardes enteras en digresiones, sentirme menos culpable.

Advertisements
13 comments
  1. sl said:

    pasá la contraseña!

  2. Entiendo claramente el primer parrafo, el olor del papel de prensa mezclado con el del cafe me lleva a mis años de descubrir mi propia opinion leyendo los diarios. Miedo me da el abismo que supone la falta de tiempo para compaginar lecturas en red y libros, y en el fondo el hombre es un animal de costumbres. Costumbre abandonada costumbre perdida.

  3. javier said:

    colgá más pdfs de estos, por favor. abrazo.

  4. De acuerdo con el placer de leer el diario en papel, pero fijate que enseguida pasas a hablar de la felicidad de tener el archivo del NYT desde 1851 disponible -algo bastante mas complicado en el diario impreso.
    No me termina de cerrar la frase “el papel como vehiculo moral”…es mas moral el papel que los pixeles? Con respecto al abismo que nos espera: me imagino un monje diciendole al otro, circa 1440: todavia sigo leyendo los manuscritos y a veces copio un libro y todo. Para reconocerme frente al abismo que nos espera.

  5. Hernanii said:

    Estudiantecrónica: para nada quise poner al papel en un nivel moralmente superior a los píxeles. todo lo contrario, soy recontra pro píxel. la palabra “moral” esaba ahí un poco en joda, como puesta por Horacio González.

  6. No, Horacio González no, por favor!

  7. Laura said:

    Me alegra comprobar que volviste a la actividad bloguera (que, por cierto, es también una bendición-maldición para nosotros los free-lancers).
    Justo hoy hablaba con una amiga de la magia que, aún hoy, tiene el papel. Ambas la reservamos al diario del domingo, con el cafecito y el lío de suplementos, revista y folletos publicitarios que se salen…Un gustazo.
    Saludos y buen año.

  8. Catire said:

    Muy buen post Dogor !!!

  9. Agrego un dato totalmente aleatorio: Claudio Reyna, el Captain America, hijo de padre argentino, fue a ver ese partido Argentina vs. Cosmos, según me contó. Era el único entre sus amigos que tenía un poster de Maradona en la pieza, en lugar de estrellas de fútbol americano o béisbol.
    Saludos desde México.

  10. Pablo said:

    Hola Compatriota
    Hace 5 anios que estoy en NY y hace 5 anios que tengo la suscripcion del NYT. Inigualable el placer de leer el diario en la cama….

  11. Sebastian Sorondo said:

    El placer de leer el dario un papel es como el de ver un buen partido de futbol en una trade con sol de invierno en la popular; digamos que hay lugares mas comodos pero mucho menos pintorescos y placenteros.

  12. Sebas said:

    El placer de leer el dario un papel es como el de ver un buen partido de futbol en una trade con sol de invierno en la popular; digamos que hay lugares mas comodos pero mucho menos pintorescos y placenteros.