Un reportero en Wall Street | La Nación

Estamos en Londres, cuatro días. Escribo esto en una computadora vieja de un hotel con baño compartido en Vincent Square, cerca de Victoria Station, el más barato que encontramos. En todo el mundo menos en Argentina ganar en dólares no sirve para nada: está todo carísimo. La primera noche la pasé en Surbiton, a 20 kilómetros, en la casa del legendario Huili Raffo, a quien finalmente le conocí la cara después de dos años de e-mails y skype. Y ahora acabo de pagar dos libras para ver el articulito mío que salió hoy en ADNcultura, el suplemento de La Nación, y que empieza así:


Un domingo de marzo de 2005, poco después de mudarme a Nueva York, pasé
el día en Greenwich, Connecticut, en la casa de un amigo de un amigo.
Estaban con él otros argentinos del sistema financiero: comimos
entraña, tomamos malbec, hablamos de fútbol. A una hora de tren al
norte de Manhattan, Greenwich es una de las ciudades más ricas de
Estados Unidos y hogar de muchísimos banqueros y traders
. Esa tarde de invierno, mientras volvía dormitando en el tren de
vuelta, me acordé de un viejo artículo de Douglas Coupland, el autor de
Generación X , sobre Brentwood, un suburbio acaudalado de Los
Ángeles. En el artículo, Coupland recorría Brentwood en su auto,
despacio y en silencio, describiendo las casas y los negocios con el
tono de un entomólogo. Hablaba con las señoras que salían del gimnasio
y con los jardineros mexicanos que transpiraban en los parques. Y no
opinaba nada: los dejaba ahí, desnudos sobre la página, como si les
hubiera sacado una foto sorpresa. Me di cuenta de que en aquellos
argentinos, y también en sus vecinos latinoamericanos, en las calles
apacibles y coquetamente bucólicas de Greenwich, en sus restaurantes,
su playita y sus clubes de campo, había una historia para contar.

En esas mismas semanas había empezado a jugar al fútbol, en
Manhattan, con algunos economistas y analistas argentinos de grandes
bancos de inversión. Un par de años antes, yo había leído sus nombres
en los diarios, durante la crisis argentina de 2001-2002, y ahora
estaban ahí, conmigo, dando patadas e intentando gambetas los sábados a
la mañana en el pasto sintético de Chinatown o Chelsea Piers. ¿Quiénes
son estos pibes?, me pregunté. ¿Por qué no sabemos nada de ellos?

Y sigue así.

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1 comment
  1. Anonymous said:

    Te felicito!! Estoy en Florida estudiando y el viernes me llega el libro de BsAs. Estoy bastante ansioso, espero que tire todas las vacaciones!