Seis meses después, vuelvo.

Llevo dos meses disfrutando como pocas veces antes. Vivo como un escritor, con esa rutina tibia y sosa que siempre había querido para mí mismo: me despierto, leo lo que escribí el día anterior, café-diarios-blogs-mails-un-rato-de-tele, camino cuatro cuadras con la laptop al hombro hasta un café en Brooklyn donde me dejan pasar las tardes con un té, vuelvo a casa, estoy un rato con I., escribo hasta las cuatro de la madrugada. Y vuelta a empezar: pasan los días y las semanas, con leves oscilaciones —una salida con amigos, un partido de fútbol en la tele, un trámite molesto al otro lado de la ciudad— en el eletrocardiograma casi plano de mi vida cotidiana. El libro avanza bien: terminar cada capítulo me provoca una inmensa sensación de accomplishment, levantar vuelo con un párrafo afortunado, descubrir ideas y perfumes al mismo tiempo que voy apretando las teclas… Una gran manera de pasar los días. Dorothy Parker decía que odiaba escribir pero que amaba haber escrito. Yo, cuando dejo de darle cabezazos a esa montaña de granito que son los malos comienzos y finalmente encuentro una grieta por donde meterme, es como una montaña rusa. No puedo hacer como el escritor-entomólogo, que coloca sus insectos tipográficos con empeño y regularidad. Lo mío es desastre o 500 palabras por hora. Normalmente, mil palabras dignas, que podría escribir en dos horas en estado de gracia, me llevan ocho o nueve horas brutas.

Esta vida mía, pequeñita e inofensiva —tierna rutina de escritor, dos o tres kioscos freelance con los que pagar las cuentas y el café y el cine—, se verá interrumpida durante un par de semanas, empezando de dentro de dos semanas, con otro trámite molesto al otro de la ciudad. Me despertaré temprano el 30 de mayo, me tomaré alguno de los subtes de la línea verde y caminaré cuatro cuadras por el Upper East Side para llegar a las siete de la mañana al hospital Mount Sinai, donde un tipo muy simpático llamado Paul Stelzer me va a operar del corazón.

Mi válvula aórtica está pidiendo el cambio.

Stelzer me va a abrir, va a mover mi válvula pulmonar (la que va del corazón a los pulmones) al lugar de la válvula aórtica y va a poner una válvula de un donante (muerto) en el lugar de la válvula pulmonar. También me cambiará los primeros centímetros de la aorta con un material sintético, porque la tenía medio hinchada. Cuatro días después volveré a casa.

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9 comments
  1. Raúl Ignacio Mesa said:

    Buena suerte en la operación. Aprovecha el post-operatorio para escribir más en el blog. Un saludo desde Medellín – Colombia.

  2. Muy bueno volver a leerte. Se veía venir, lo insinuaste en alguna de las últimas caminatas (Central Park, Downtown). Enhorabuena. El 30 de mayo también yo tengo que ir al hospital Mount Sinai: estaré con I., con tus viejos. Para lo que manden. Abrazo.

  3. Enrique said:

    ¡Qué bueno volver a leerte! Estás viviendo una de mis tantas vidas posibles (otras: arquéologo, cronista para National Geographic, funcionario de algún organismo internacional saltando de país en país del tercer mundo) y da gusto enterarse de primera mano. El libro va a ser un golazo y espero que sigas saludando cuando te estrelles, inevitablemente, contra el éxito! Mucha merde para tu paso por el taller y ojalá nos veamos pronto.

  4. urso said:

    gordito querido, que bueno volver a leerte. obviamente vamos a estar todos aca el 30 haciendo fuerza para que todo salga bien. espero que el 4 desde tu casa vuelvas a escribir aca. abrazo

  5. Estimado Hernán, la verdad es que es un placer volver a leerte. Tu blog fué una de las primeras cosas que leí en la blogósfera y desde entonces volví periódicamente buscando más… Después de unos meses me dí por vencido, y hoy leyendo eblog me enteré de que habías vuleto a postear. Que bueno, y que no se corte.
    Toda la merde con la opereta. Vaya tranquilo, me sumo a los que estaremos haciendo fuerza a la distancia para que todo salga bien.
    Y por favor, siga posteando. Que no decaiga!
    Un fuerte abrazo,

  6. AEZ said:

    Me había enterado por PP, la última vez que estuve en Baires por su cumple 36. Métale a lo Mascherano. Abrazo.

  7. Jorge said:

    Como decía una publicidad hace un año (del Super Norte): Volviste? Volvimos!
    Algo que siempre me quedé pensando de tu proyecto, como una addenda es cierto personaje que hasta el ’99 anduvo por ahí y, como nadie, te puede personificar eso del llegar a donde nunca se imaginó. La Máxima Z. Alguien te comentó de su paso por NY?
    http://www.nettyroyal.nl/maxima.html

  8. SS said:

    4! Como todos voy a estar my pendiente de lo que pase por las tierras del norte. Espero que podamos compartir una cancha en Septiembre… Que bueno que volviste a postear!

  9. Martha Hidalgo said:

    por favor necesito información sobre su operación y el procedimiento de ross saber si vale la pena porque tengo el caso de una hija de 22 años que necesita ser cambiada la valvula aórtica,ojalá me pueda ayudar
    martha.hidalgo@hotmail.com