Hernanii Mundial #13 | TP

[ publicado en Los Trabajos Prácticos ]

Después de prepararnos durante tantos años, un día como ayer nos
quedamos afuera del Mundial y hoy ya casi no nos importa: algo de raro
tiene el fútbol que gastamos tanta más energía en la previa que en el
post, como si de golpe nos diéramos cuenta de que en realidad no era
tan importante. “¡Sudáfrica, allá vamos!”, diremos en los próximos mil
días, buscando sobre todo algo que ocupe nuestro tiempo libre de la
manera desesperada como ha hecho este Mundial en los últimos veintipico
de días. Ahora empieza la última semana del torneo, la peor de todas si
uno no la está jugando.

Todos decimos lo mismo sobre
Argentina: jugamos un poco mejor que ellos, tuvimos mala suerte con la
lesión del Pato, los penales son una lotería, inexplicables los cambios
de Pekerman. El análisis y el estado de ánimo tras la derrota es
unánime: una resignación orgullosa sobre un equipo que ha jugado
bastante bien y, sobre todo, con el que era fácil sentirse identificado.

Nos
vamos del Mundial sin saber bien cómo formaba nuestro mediocampo, por
qué Maxi seguía por la derecha cuando lo teníamos a Lucho, por qué
Tévez estuvo apalancado en la izquierda, por qué Sorín ha tenido
derecho de pernada sobre ese callejón al que finalmente no usó casi
nunca. Nos vamos del Mundial después de un partido muy raro, que
dominamos sin patear al arco, cuyo final esperábamos con tranquilidad
hasta que la lesión de Abbondanzieri y el huracán psicológico provocado
por las entradas de Cambiasso y de Cruz nos pusieron locos. Los cambios
que hace un técnico mandan mensajes a su propio equipo y a los rivales:
faltando 20 minutos, Alemania, que no había tenido ni idea de cómo
jugar el partido, que había aceptado con resignación la autoridad de
Argentina en todos los sectores del terreno, se despertó y decidió que
tenía que hacer algo. Los jugadores argentinos se pusieron en modo
“aguantar” sin que nadie les diera ninguna instrucción, sólo sintiendo
las vibraciones que venían desde su propio banco.

No estaba
deprimido cuando empecé a escribir esto –sobre todo porque hace un rato
terminó el Francia-Brasil—, pero ahora, revisando el partido, viendo
todo lo que podría haber sido, me estoy poniendo un poco tristón. No
quiero parecer demasiado crítico, porque no lo soy –esta selección me
ha gustado mucho y la derrota contra Alemania en cuartos estaba en los
cálculos incluso desde el primer día de competencia—, pero hay algo de
la imagen final de Argentina que me ha decepcionado. No sólo la
montonera post-partido, una tontería poco importante pero que refuerza
nuestra imagen de malos perdedores, sino también porque los últimos 45
minutos de Argentina fueron minutos de cambios conservadores, de hacer
tiempo (especialmente Leo Franco), de fingir penales (Maxi), de pedir
tarjetas y hablar al pedo con el árbitro (casi todos). Nos fuimos como
un equipo cualquiera, como los equipos de la vieja selección, los de
los códigos, el cholosimeonismo, los de “ganar sea como sea”.

Probablemente
esa imagen se desvanezca con los días y los meses y los años: si algún
recuerdo quedará de esta selección, más allá de sus estadísticas, es la
del intento de buen juego y con las mejores armas, la de un equipo
honesto y buena gente que casi siempre salió a atacar y que durante un
par de horas –sobre todo los 90 minutos contra Serbia, una de las
mejores actuaciones de un equipo en la historia de la Copa— jugó
realmente muy bien.

La seguimos otro día, que es sábado, en
Brooklyn salió el sol y hace 23 días prácticamente que no salgo a la
calle durante el día.

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3 comments
  1. marcos said:

    Cómo andás tanto tiempo? Aunque hace casi un mes que estamos en contacto porque a través del blog de ñaco estuve leyendo tus impresiones del Mundial.
    Hablando de lo de ayer, es claro que el mensaje ultradefensivo que mandó el técnico desde el banco fue el gran responsable de que en estos momentos estemos volviendo a Buenos Aires. Me quedo con el concepto de malos perdedores, ese que aca en Argentina no se habla, donde fue clara la intención de hacer tiempo, de tirarse en el área y de protestar, más allá que el árbitro colaboró en eso. Pero el centro de la discusión me parece que es ‘qué entendemos por jugar bien?
    Jugar bien es tener la pelota hasta el hartazgo sin patear al arco en 45 minutos? Jugar bien es no intentar una gambeta para adelante? Hoy miré el partido de nuevo y nadie encaró a un defensor o volante alemán. El único que se animaba estaba sentado en el banco. Jugar bien no es tener la pelota durante todo el partido sin hacer algo productivo. Me hizo acordar a COlombia en el 94’ un equipo para disfrutar, en un fútbol sin arcos. Lo lamento porque había jugadores para jugar de otra manera, y que podrían haber llegado más lejos, ya que ningún equipo mostró más que la Argentina, lo que habla de una crisis del fútbol, que es tema para otro día, mes o año. Argentina estuvo inspirada un sólo día ante un grupo de refugiados. Y NO jugó bien, tocó bien, tuvo bien la pelota, jugar bien es otra cosa…y te lo dice un hincha de BOCA, que de eso sabe poco.
    Abrazo
    pd: felicitaciones por el premio

  2. Quiero recordarle al señor comentarista que le hicimos tres goles a Costa de Marfil (uno de Ayala no cobrado), seis a Serbia (al que no se lo consideraba precisamente un grupo de refugiados y le habían hecho un solo gol en todas las eliminatorias) y tres a México (uno de Messi no cobrado).
    Quiero recordar también que a Holanda y Alemania los tuvimos mal durante una buena parte del partido. En el segundo caso, y tal como había comentado en este blog, porque se vieron enfrente de un toqueteo sin solución para ellos desde el principio hasta la lesión del arquero, y durante el alargue en menor medida.
    Estoy convencido de que esta selección jugó el mejor fútbol del torneo hasta el momento, con la excepción de Francia ante Brasil (que hizo solo un gol pero se ganó los elogios de todos).
    No siempre se gana, cometimos un par de errores con los cambios y el planteo del final y perdimos por penales. Pero ¿quién iba a decir que Alemania terminaría pidiendo la hora siendo local y con un árbitro tendencioso en los pequeños fallos?
    Me pregunto qué es jugar bien entonces. Si es tocar, lo hicimos, si es hacer goles los hicimos, si es ganar, lo hicimos. Pero chocamos contra una potencia como nosotros y pasó algo que podía pasar. Creo que es injusto juzgar a la selección por los 20 minutos del final de los 90 (porque en el alargue volvimos a ser superiores y ellos pedían la hora).
    Es sencillo, no siempre se ganan los Mundiales.

  3. sil said:

    No se lo que pasará cuando pasen los años con esta selección y este Mundial. Vi pocos buenos partidos, planteos más bien conservadores (a las pruebas de la cantidad de goles totales del certamen me remito), ídolos que la rompen en sus equipos y pasan desapercibidos en un mundial pr distintas cuestiones (Rooney, Schevchenko,los dos Ronaldo, Ronaldinho,Beckham, Kaka, y siguen las firmas…). Me emociona este Zouzu vejete que me hizo emocionar en el partido con Brasil, dispuesto a despedirse con honores y haciendole un corte de manga a los que lo jubilaron…. O la increíble ingenuidad de los de Ghana y la mala suerte (¿?) de los de Costa de Marfil con un delantero increíble pero demostrando a la vez que uno o dos jugadors nada más no alcanza….
    De los argentnos me quedo con ese maravilloso partido contra Serbia y Mont., con el desparpajo y las gambetas de Tevez, con los partidos enormessssss de Ayala, con el Pato renacido, con lospases increíbles de Riquelme (hoy vapuleado como chivo expiatorio de los idiotas de siempre), con el gol maravilloso de Maxi, con el equilibrio y el “no pasarán” de Masche, con dos muy buenos partidos del Conejo S., con destellos de Cambiasso (uno de los mejores goles del Mundial)y con un Messi que todavía es demasiado promesa (muy queriendo hacerl suya y con pases imprecisos la más de las veces…..le falta horno todavía, me parece).
    En fin, que se fue el Mundial para nosotros. Que espero que mañana Zidane se lleve el botín de oro y la copa, no solo por que se la merecen por los últimos partidos, sino por que los tanos son el ejemplo de un futbol corrupto que por suerte, espero, tendrá sanción. ¿Para cuando un Moggiopolis para nuestro país, por cierto?. Me parece que no lo hacen por que nos quedaríamos sin división “A”….ni B, ni C, que se yo….
    Un abrazo y salí al sol de B. Aqui llueve y hace frío……
    Sil