Hernanii Mundial #8

[ publicado en Los Trabajos Prácticos ]

Divido en dos mi aporte mundialista del día porque quiero darle un
refugio propio a mi decreciente euforia sobre la actuación de Argentina
el viernes pasado y, especialmente, sobre las supuestas revelaciones
sociológicas que tamaño desempeño estaba descubriendo. Leo ahora la
frase “la Argentina real está mucho más reconciliada consigo misma”, escrita por mí
el viernes a la tarde, y me da un poco de cosquillas, porque me parece
irracional, el típico desborde causado por la taquicardia y los
entusiasmos fuera de control. De todas maneras, si tuviera que
defenderla o atacarla frente al Tribunal de Disciplina, la defiendo: un
poco por contrera y otro poco porque hace ya algunos años decidí que,
si tenía que derrapar para algún lado, preferiría derrapar hacia la
ingenuidad y no hacia el cinismo.

Quintín viene escribiendo en
TP un muy-muy buen diario sobre el Mundial, hablando, por decisión
propia, solamente de lo que pasa dentro de los 7.500 metros cuadrados
de la cancha de fútbol. Es una decisión de estilo la suya, pero además
una posición tomada: desconfía de quienes hacen lo contrario. Lo dejó en claro el día que empezaba

Lo
que no intentaré aquí es hacerme el gracioso, comparar el fútbol con la
guerra o el Circo romano, utilizarlo como ejemplo sociológico o
filosófico ni, sobre todo, ser condescendiente con el fútbol o exhibir
calidades literarias que lo transformen en una épica o un sainete.

y lo repitió unas pocas horas después de mi cantata post Argentina-Serbia, aunque sin referirse directamente a mí:

Pero
hay hordas de aspecto más civilizado, las que asocian victorias
futbolísticas con logros nacionales o conjugan el nosotros con
prepotencia. Lo leído y escuchado (esto recién empieza) refuerzan la
intención de mantener estas crónicas dentro de lo estrictamente
futbolístico, con este maravilloso refugio sanclementino como trinchera.

A Gustavo Noriega mi artículo le gustó menos todavía, tanto como para escribir un artículo en la página Web de El Amante titulado “Fútbol sí, pavadas no” en el que me compara con Mariano Grondona. Auch.

Acá va una frase:

Lo
que me subleva es la pretensión de convertir un partido de fútbol en
algo superior, una gesta de tal grado de epicidad que refleje o que
motorice cambios a nivel nacional.

Y acá otra:

Ojalá
lo del viernes se prolongue a lo largo del campeonato. Sin embargo, que
sea Argentina y no Irán el que demostró la posibilidad de ganar y
generar belleza solo me resulta un plus en cuanto a [que] conozco a los
jugadores y muchos de ellos me resultan irremediablemente simpáticos.

Esta
última frase no se la creo mucho a Noriega: que le dé casi lo mismo que
gane Argentina o cualquier otro equipo que “genere belleza” es el
típico argumento de laboratorio que en los hechos no se cumple: siempre
llega el momento del grito de gol desesperado e inexplicable. Yo
también estoy en contra de que se canten los himnos antes de los
partidos –los jugadores argentinos no lo cantan, porque sólo pasan la
introducción instrumental—, pero me permito aceptar que el Mundial es
algo más que “sólo fútbol”.[For the record: que nadie me acuse de
matón, de nacionalista o de matón nacionalista. Me he peleado
públicamente en TP con más de una persona por mi desalmado antinacionalismo.]

La
primera frase de Noriega, sin embargo, es más complicada de absorber y
de contestar. No sé bien qué quiero decir, más allá de que me parece
que los que dicen que “el fútbol es solamente fútbol” se están
perdiendo un montón de cosas. Pero, como no sé decirlo mejor, lo voy a
contar con una pequeña historia.

El mejor artículo de cine que
leí en mi vida, o por lo menos el que más se me ha quedado grabado,
porque descubrí en él un género nuevo y libre en el que se podían decir
un montón de cosas sobre el mundo y sobre la vida a partir de una
película, es un artículo de Quintín en El Amante, hace algo más de diez
años. Lo leí, panza abajo, en la cama de la casa de mis viejos; a un
metro mi hermano dormía. Era un artículo en cuyo título estaba la
expresión “el cine mainstream” pero que básicamente, o por lo menos lo
que recuerdo más vivamente, era un análisis de Forrest Gump. Quintín
decía que el personaje de Forrest Gump, con su idiotez y su buen
corazón, reflejaba la vida pública de Estados Unidos: la ingenuidad
para mandarse cagadas impresionantes y aún así seguir “triunfando” sin
tener ni idea de lo que estaba pasando (el fútbol americano, el
ping-pong, la empresa de camarones). El personaje de Jenny, por el
contrario, reflejaba la evolución de la vida privada de Estados Unidos:
la explosión de la contracultura, las drogas y la revolución sexual y
toda la supuesta tristeza que esa libertad y ese intelectualismo habían
provocado. Como la película valoraba la ignorancia y castigaba el deseo
y la libertad (Jenny termina muriéndose de sida por sus pecados de
juventud), Quintín decía, creo, que Forrest Gump era una película
conservadora. [No pude encontrar el artículo en Internet. Si Quintín o
Noriega lo tienen cerca, me encantaría leerlo otra vez.]

A mí
me pareció un razonamiento extraordinario, con ideas saltando de un
lado para el otro, relacionando cosas que no parecían tener mucho en
común pero que finalmente parecían tenerlo todo: especialmente con la
política. Yo leía El Amante a los 20 años porque era una revista que
usaba las palabras “reaccionario” y “conservador” (dos favoritas de los
primeros años) en un contexto que a mí jamás se me habría ocurrido.
Además era, con mucha diferencia, la revista mejor escrita del país.

Por
eso me sorprende un poco ahora, y esto lo digo menos como una
provocación que como una irreverencia simpática, el impulso censor de
Quintín y Noriega, que me cortan las piernas cuando trato de meter un
rápido gol sociológico claramente influido por las endorfinas
pos-partido. No reclamo que mi ensayo-sanata panglossiano
del otro día sea “verdadero”: simplemente reclamo mi derecho a jugar y
a arrepentirme. Muchachos, en el fondo lo aprendí de ustedes. Je.

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2 comments
  1. christian said:

    Leo la respuesta en TP, te tiraron a matar…
    como siempre, muy bueno!

  2. Rodo said:

    Leete lo que està escribiendo casas en mal elemento, es demencial y lo estan matando todos los sabecas.