Fabián Casas me ganó como lector en la página 11, que en realidad es solamente la tercera página, de Los Lemmings y otros. Andrés, el pibe de sexto grado que está enamorado de Patricia Alejandra Fraga (gran nombre: me la puedo imaginar perfectamente hoy, a los 45 años, viviendo en los alrededores de la Plaza Guadalupe, con décadas de psicoanálisis en la joroba; una cansada permanente caoba brotándole del cuero cabelludo), en un momento se cansa de observarla  y no animarse a decirle nada:

Entonces decidí hacer saque y volea.

Ahí me reí por primera vez, y después me reiría varias veces más. Pero ese "saque y volea" me mató. Casas no es exactamente de mi generación (¡es más viejo!), pero aún así sentí, leyendo esa línea, que éramos pocos (en el mundo) los que entendíamos la ternura y el sentido del humor de esa frase. Después el libro me confirmó todo eso, pero para mí Los Lemmings va a ser siempre saque y volea.

[   El ciclo de educación cultural auspiciado por I. me depositó hoy en el Lincoln Center para ver a Yo-Yo Ma, el, según dicen,  mejor cellista del mundo, que tiene un muy buen disco con versiones de temas de Piazzolla, pero de quien desconocía todo otro dato. Me gusta la cosa sesentosa del Lincoln Center, parecida a la del edificio de Naciones Unidas o, en Buenos Aires, del CCG San Martín, pero en mejor estado. El concierto arrancaba con una cosita cortita de Bártok (11 min)  y después seguía con un concierto de Beethoven (34 min) y otro de un tal John Adams, contemporáneo (48 min). El de Bártok me lo perdí porque llegué tarde: subí corriendo las escaleras pero no hubo caso; no me dejaron entrar. Beethoven estuvo muy bien, o por lo menos eso me pareció. Yo-Yo Ma toca el cello como si fuera Jimmy Page: pone caras todo el tiempo, sacude sus pelos chino-franceses  y muchas veces se está riendo; parecía un poco exagerado, como para la tribuna, pero igual era simpático. Lo de Adams era como lo de Beethoven pero como si hubieran metido la orquesta en el lavarropas: los violinistas desafinaban a propósito, el de los timbales le pegaba en momentos rarísimos, había un tipo al fondo que sacudía unas campanas incomprensibles y los de los xilofones hacían unos acoplados que en mi época eran calificados como papelones. Me gusta el modernismo-vanguardismo de algunas artes (pintura, arquitectura) y menos el de otras (literatura, música). Digamos, todas tratan de eliminar la narración, la melodía, la comodidad y la figura (¡el placer!) para tratar de hacer llegar su mensaje de futuro y de inconformismo, hacer sufrir un poco al espectador para alcanzar un difuso bien superior. Nunca podía entender la música contemporánea: tres minutos de caos para después rendirse a diez segundos de melodía (porque el público tampoco es masoquista), y después otra vez al chín-chun de los violines haciendo ruidos de fábrica. Pero hoy, insólitamente, me fui sintiendo cómodo con Adams, que incluso puso una guitarra en la orquesta (había casi más gente arriba del escenario que abajo). Ruiditos por todos lados, un amague de melodía, pedazos de dramatismo. No la pasé mal ni me quedé dormido, lo que no es poco. Después comí alambres en un restaurante mexicano, a los que tuve que ayudar recién en su trayecto hacia el duodeno con un poco de Hepatalgina.  ]

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3 comments
  1. Fer said:

    HOla, en la página donde hablas sobre ti no funcionan los vínculos a tus entrevistas y tampoco a los artículos de El País.
    Saludos

  2. Anonymous said:

    Tu descripción de la música moderna (y por extensión de las corrientes artísticas modernas) me causó mucha gracia! Es la crítica más honesta que he leído. A mi me encanta la cara que ponen los que van a escuchar ese tipo de conciertos….una mezcla de “estoy haciendo fuerza para capata la profundidad de este mensaje” con “que capo que soy, puedo entender lo que el artista quizo decir”
    Dentro de muchos siglos, los antropólogos describiran ciertos experimentos y teorías artísticas del siglo XX como casos de collective delusion…..

  3. sl said:

    con el autor de tuca te quedaste por la mitad, we want some more…