Estuvimos diez días en Buenos Aires. Nos casamos otra vez: nos sacudimos, transpiramos, nos reímos, nos llenamos la panza con papas fritas blandas de parrillas de medio pelo de clubes de barrio. En la Buenos Aires eufórica, la del clima milagroso de abril, la que regala TVs de plasma, la de los olores y los ruidos: energía arbitraria. El corredor norte, como dice Schmidt, es el mejor lugar del mundo: mi vida por una sobremesa sobre manteles de algodón, cafés mediocres y cigarrillos: en la Buenos Aires viciosa, me permito fumar como si me muriera mañana; pero no puedo postear: todo va demasiado rápido; no entiendo a los bloggers porteños: posteando en el caliente huracán. Postales raras: los carteles de campaña de los italianos y de los peruanos, un corte de luz total en el subte, a las once de la noche abajo de Ministro Carranza. Cien pesos en taxis con la ventana abierta, la espalda mojada contra el asiento de cuerina, chicas en remera, pibes con pelos ochentosos; un optimismo incomprensible desde afuera pero entrañable de vacaciones. No tenemos solución: país-punk, a la pileta, de cabeza, todos los días. Una odalisca grasa y fea en Sarkis, rodeados de gente incomprensible. Café a un dólar en Barrio Norte, como hace diez años. La sospecha de una grieta definitiva: un país para turistas y expatriados; otro para la gilada: no se explica que existan abrigos de 2.000 mangos; casi tres sueldos promedio. Uno de los dos sábados pasé por una semi-villa a propósito, para ver si el paraíso kirchnerista era multiclase: en un atardecer dorado, de los que nos ponen sentimentales, los semi-villeros tomaban mate en la vereda, salían de la Iglesia Evangélica engominados y serenos, y lavaban el chasis de un Renault 12, la espalda contra el polvo, desperdiciando el agua de la empresa neo-estatal. La vida cotidiana: único éxito posible del Estado: vivir más o menos bien y morirnos. Pero en el corredor norte tenemos otras aspiraciones: más o menos is not enough. Escucho Paloma o La Libertad, en el disco en vivo de Calamaro, y creo que Argentina vale la pena sólo por esas miles de personas que cantan las canciones a los gritos, dejándose la garganta en cada estrofa. Yo soy uno de esos; mido la tristeza de la distancia con rayo láser, para que tenga la elegancia justa. Estoy cargado de Argentina: vibraciones contradictorias dominan mis estados de ánimo: depresión ayer, euforia hoy. Abulia mañana: vida cotidiana.

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10 comments
  1. Catire said:

    Que bueno que volviste dogor.
    Un abrazo grande para vos tu tu señora esposa.
    Catire

  2. lindo post. para los porteños que trabajamos en oficinas, postear y leer blogs a veces es un extraño placer y un uso de la libertad desde el encierro laboral. por eso, al menos yo, posteo desde la vorágine porteña.
    saludos.

  3. pau said:

    nice to meet you en medio del excitante caos de buenos aires.
    besos

  4. Frats said:

    Groso que por lo menos los discos grabados en una tarde de pseudo voragine inspiran entradas en el blog…abraz chambon y besos pa la doña

  5. Uralita said:

    Excelente tu polaroid.
    Llegue a este blog de casualidad hace una semana.
    Este blog llego de casualidad hasta mi hoy a la noche.
    Entre copa y copa, se hablo de este post en un bar del east village. Sabelo.
    En fin, un gusto y saludos.

  6. A veces canto por la calle y la gente se da vuelta y me mira como si no me diera cuenta de que lo estoy haciendo. Y es que a veces no me doy cuenta.
    Entonces, cuando canto sin darme cuenta y sin saber por qué, me siento más porteño que nunca.

  7. un extranjero me dijo, o lo leí por ahí, cómo le sorprendía la cantidad de gente que silbaba en buenos aires. en fin. todo empieza a ser una bruma ahora.

  8. Evelyn said:

    “Estoy cargado de Argentina: vibraciones contradictorias dominan mis estados de ánimo: depresión ayer, euforia hoy. Abulia mañana: vida cotidiana.” Lei eso de vos y fue como “leerme” a mi misma… Sólo que me diste las palabras justas. Gracias

  9. Evelyn said:

    ah, me olvidaba: FELICITACIONES. Sería oportuno poder encontrar algunas respuestas a todas las preguntas que tenés en tu proyecto the golden boys.