Dos parrafillos del fin de semana. El primero es de The Economist, que pide reforma agraria en China, la reforma que Mao prometió, dio y abortó y que dejó millones de muertos por machetes y por hambre. The Economist, en un gran movimiento contra-intituitivo, casi para la tribuna, pide reforma agraria, de la misma manera que yo pido escrituras de propiedad para los habitantes de las casas o casillas en las villas de emergencia (con esos títulos se pueden pedir préstamos, empezar negocios: salir a la luz, de la eterna condena de la negritud económica). Dice el Economist:

Now is the time to revive Mao’s vision of a new landowning order. This
would ease rural strife, fuel growth and help develop the genuine
market economy the leadership claims to want. Giving peasants
marketable ownership rights, and developing a legal system to protect
them, would bring huge economic benefits. If peasants could mortgage
their land, they could raise money to boost its productivity. Ownership
would give them an incentive to do so. And if peasants could sell their
land, they could acquire sufficient capital to start life anew in urban
areas. This would boost urban consumption and encourage the migration
of unproductive rural labour into the cities. For China to sustain its
impressive growth rate and reduce inequalities, getting the many tens
of millions of underemployed peasants off the land and into
wealth-creating jobs is essential. The exodus would help those left
behind to expand their land holdings and use them more efficiently.

El otro es una nota ya bastante linkeada en los blogs de mi ciudad natal, pero igualmente refrescante. Claudio Uriarte, en Página/12, podrido de las repeticiones —y de los pibitos universitarios franceses que protestan una ley que no está pensada para ellos, cuyas vidas serán maravillosas, sino para sus coetáneos y vecinos inmigrantes, aquellos que hace unos meses incendiaban autos y hoy no se sabe en qué andan—, pasa en limpio un poco de Marxismo 101 y lamenta, como lamentamos muchos otros, el derrape de la izquierda reciente hacia el nacionalismo y la anticiencia:

Por vía del repliegue de la izquierda hacia el nacionalismo y el
utopismo, quedó abierto el camino para la entrada a la misma de causas
indigenistas y multiculturalistas, reivindicando en efecto el atraso,
la miseria y la barbarie como “formas alternativas” a la detestada
primacía del capitalismo. Pero Marx había sido el primero en alabar al
capitalismo –y a su influencia corrosiva contra la religión y la
familia–, y en defender el reemplazo, a menudo doloroso, de los
talleres artesanales, por la moderna industria textil. Marx llegó a
exaltar a la modesta burguesía de su siglo como una “gran fuerza
revolucionaria”, en el sentido de haber revolucionado las relaciones
sociales y proyectado el resultado hacia un todo universal,
internacional.

Se acabó el pasando revista. Está muy buena Inside Man, la nueva de Spike Lee. La vi en los Cobble Hill Cinemas, los cines coquetos de mi nuevo barrio. Mi casa empieza a parecerse una casa. La primavera todavía parece invierno.

 

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1 comment
  1. calixto said:

    inside man es excelente. la vi hace un ratito.
    (ya se siente tu venida.)