Javier Sampedro, corresponsal científico de El País, entrevista a Jesús Mosterín, filósofo español no temeroso del futuro. Estoy terminando de leer The Blank Slate, de Steve Pinker, y de repente todo se ve con otro ojos. Ya habrá más sobre eso, por ahora sólo pego dos párrafos de la entrevista, publicada en la revista del domingo pasado, los mismos párrafos que pegó Arcadi Espada en su blog (tercer ítem):


¿En qué se parece la religión al nacionalismo?

El nacionalismo es
más parecido a una religión que a una teoría científica. Las cosas que
más excitan a la gente poco reflexiva son las que no existen, como
Dios, la nación y todas estas cosas. Las caricaturas de Mahoma no son
nada en comparación con las que se publicaron de Darwin desde 1859. Por
cierto, que la etiqueta del anís del Mono sigue siendo una caricatura
de Darwin. No creo que ningún científico se sienta ofendido por ello.
Más bien se ríen. Pero hay mucha gente que no perdona por cosas que no
tienen la menor importancia.
¿Qué es una nación?
Las
naciones no existen. Existen los territorios y las poblaciones de
distintas especies que viven en ellos, incluida la especie humana, pero
los humanos que viven en cualquier territorio son siempre de distinta
raza, de distinta lengua y demás. Los nacionalistas invierten los
términos y piensan que lo que existe es una entidad metafísica, la
nación, que es el resultado de la unión mística entre determinado
territorio y determinada cultura, y luego, claro, a la población la
tienen que meter con calzador para que encaje en esa nación
inexistente. Pero ni encaja ahora ni encajó hace un siglo, ni en la
Edad Media ni en la antigüedad, porque la gente que ha vivido en
cualquier territorio siempre ha estado mezclada. El nacionalismo es una
postura religiosa.

Yo no diría que las naciones "no existen", sobre todo ahora que viene el Mundial y me voy a poner como un loco, discutiendo sin parar con mis compañeros brasileños de trabajo. Pero, siempre hay un pero, cuánto quilombo al pedo con las naciones, desde siempre hasta Gualeguaychú.

5 comments
  1. christian said:

    Pinker sobrevivio a la mudanza!
    Si no lo has déjà leido, te recomiendo “How the mind works” que es anterior a TBS, y mejor aun.
    como siempre muy bueno!!!

  2. Que no se me enoje el señor Pinker, pero es justamente debido a que reflexiono buscando respuestas, y sigo reflexionando, que siempre llego a la misma respuesta: Dios existe.

  3. Christian,
    How the Mind Works se me hace un poco técnico, ¿es así? The Blank Slate me gustó porque es todo política.
    Bambi,
    Quizás Dios exista, no lo sé. No me creo capaz de responder a esa pregunta. Me faltan datos para decir sí o no.

  4. christian said:

    Ni lo dudes, “Pinker and the brain”, todo esta alli.
    Por lo que leo en tus escritos, si te gusto the blank slate, te van a gustar the language instinct y words and rules
    (esta claro que soy medio fana de Pinker)

  5. Raffo said:

    A mí me gusta más How The Mind Works justamente porque The Blank Slate es “todo política”, como decís vos, pero se jacta de que no. Obviamente me tienta toda la primera parte, la denuncia del establishment relativista leftopelotudo; el resto me parece flojito, sin embargo. No tanto por lo que omite a propósito, que es mucho (en ese sentido los procedimientos de Pinker no son muy distintos de su archienemigo Gould, que pensaba peor y escribía mejor que él, creo). Lo que me inquieta es el tono robótico de Pinker para apasionarse. No le creo. Me irrita un poco que presente algunos planteos tan sesgados como si fueran verdades estadísticas. Cuando se pone a hablar del arte la pifia fiero, me parece. Y después cita a Wittgenstein sin entender nada con el único objetivo de ganar el round que está escribiendo y ahí ya me dan ganas de tirar el libro a la mierda. Pero es interesante, igual, qué se yo.