La revista New York, que tiene buen ojo para poner etiquetas y exagerar tendencias (digo esto como un piropo), publica en su último número un increíble artículo sobre Buenos Aires, de la  que dice que se está convirtiendo en una nueva París de los años 20: tipo de cambio ridículamente barato, un brumoso aire de bohemia y el aterrizaje de los gringos que quieren pasar un par de años sin laburar. ¿Saldrá el nuevo Trópico de Cáncer de un depto de San Telmo? No estaría mal que el próximo fenómeno de la literatura estadounidense fuera un veinteañero aburrido, insólitamente exitoso con las cholulas niñas argentinas, que bailaba los martes en La Catedral y los jueves en el Club 69. ¿Qué diría eso de nosotros, de nuestra literatura? No lo sé, no creo que hayan hecho mucho por la literatura francesa los años de vagabundeo de Henry Miller y sus amigos. Pero no  lo sé. De todas maneras, la nota habla de más de banqueros que se queman y van a Buenos Aires a dejar de laburar y a vivir como ricos por primera vez en sus vidas, porque los banqueros de Manhattan tienen mucha guita pero laburan setenta horas por semana.
Resumen positivo de Buenos Aires, en una comparación con Nueva York:

“I find Buenos Aires to be as much like New York as you’re going to get
in the world,” says LoTempio [un banquero]. The architecture, the culture, even the
neighborhoods make New Yorkers feel comfortable: The expensive
boutiques of Recoleta are reminiscent of Fifth Avenue, the family-heavy
quiet of Barrio Norte is the Upper West Side, the vaguely tough San
Telmo is the East Village of a decade ago, the hippest
restaurant-and-boutique zone is called Palermo Soho, and Las Cañitas is
a mini–meatpacking district.

Resumen negativo: papel higiénico y TV de plasma (no demasiado grave):

Life in B.A. isn’t perfect by any means. The litany of expat complaints
includes one-ply toilet paper; slow restaurant service; strikes that
shut down subways, airlines, or highways nearly once a week; and, as
LoTempio puts it, an “embargo on cool shit” like plasma TVs, which
arrive six months late and cost twice as much.

Ahora que lo pienso, si hay algún Henry Miller suelto en Buenos Aires, hay no pocas chances de que sea un Henry Miller gay. Tantas cosas se han dicho de la Buenos Aires gay últimamente que vemos venir desde el horizonte, como conociendo el mercado, una novela de sexo y oscuridad, traiciones, pasiones y sordidez entre taxi boys, clientes ricos cocainómanos, putas buenas, policías reprimidos, una turística blowjob frente al Obelisco.

2 comments
  1. mariano said:

    Una primera avanzadilla de este “descubrimiento” de Bs. As. sería Assasination Tango la pésima película del gran Robert Duvall. Ex represores, tango, San Telmo y Plaza San Martín, policías corruptos.
    Aunque no vería con tan malos ojos a un Henry Miller en Buenos Aires, podría presentar el libro en el programa de Ophra y el flujo de divisas hacia aquí se incrementaría considerablemente.

  2. lucas said:

    habría que explicarle a esos gringos la menor prevalencia del papel higiénico doble hoja tiene mucho que ver con la omnipresencia del bidet. pero claro, son burros y ni saben qué es.