En los lugares públicos de Nueva York es habitual leer mensajes en castellano, pero muy pocos están escritos en argentino. Por eso me sorprendió ayer este poema, en el subte, en un aviso conjunto de Barnes and Noble y la empresa de subtes, algún tipo de iniciativa benéfica para que los adolescentes lean poesía, supongo, porque en realidad no llegué a leer bien. Embutidas entre un aviso de un milagroso método de cirugía plástica y otro aviso de un abogado especializado en inmigraciones y divorcios ("Divórciese por $399"), estas líneas:

Yo te hablo de poesía
y vos me preguntás
a qué hora comemos.
Lo peor es que
yo también tengo hambre

decía encima de la puerta y, al costado, la traducción:

I’m talking to you about poetry
and you say
when do we eat.
The worst of it is
I’m hungry too.

El poema es Alicia Partnoy (casi como Portnoy, pero no), argentina, nacida en 1955, emigrada en los setenta, residente en USA desde entonces. No tengo opinión sobre el poema, como no tengo opinión sobre casi ningún poema: el gatillo de este post fue leer "vos me preguntás" en la pared del subte yendo a laburar en mi tercer día de laburo; una cósmica cosa de burocratizarme en un país y que el folklore del otro me ataque desde el subte, estereotipo de mi nueva vida cotidiana.

[ Anoche. Conversación con un señor llamado Andy que trabaja para el Citibank y atiende teléfonos en un lugar no revelado del subcontinente indio:

—Where were you born, sir? —preguntó Andy.
—In Buenos Aires, Argentina.
—Can you spell that for me, please?
—Do you want me to spell Buenos Aires?
—Yes, please.
—You want me to spell Buenos Aires, the capital city of Argentina…
—Yes, sir, if you don’t mind.
— (Bufido) Bi, iu, i, en, ou, es…

Herida al orgullo patriótico. Además, por supuesto, el trámite por el que llamaba no pudo ser completado, por una esotérica regla del inciso dos mil quinientos del contrato de esclavización bancaria. ]

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