Vida fija

Hoy es mi último día de libertad: mañana empiezo a trabajar.

No es que hasta ahora no estuviera trabajando, pero lo hacía en casa, permitiéndome siestas a las doce del mediodía o a las cinco de la tarde, dejándome caer en sopores de aburrimiento, postergando lo inncesario hasta el último momento. Eso se acabó. Se acabaron la libertad algo culposa, los pagos irregulares, las crisis de ideas seguidas de crisis financieras, las vacaciones no pagas, el seguro de salud no pago, las depresiones no pagas.  Mañana por la mañana depositaré mis glúteos en una silla giratoria del octavo piso del edificio de The Dow Jones Company, en Jersey City, al otro lado del río, y me pondré a trabajar como editor en The Wall Street Journal Americas, las dos páginas en castellano y portugués que publica el diario en una veintena de matutinos latinoamericanos y de otros países menos previsibles, como Mozambique.

La rutina, con sus saludables empujones de verdad y tibieza, se apoderará de mi vida. Mi costado adolescente, en cambio, el que hace dos semanas se insultaba a sí mismo por no poder desconectarse de un videojuego, cree que extrañará estas horas de soledad en la oficina hogareña: mi pequeño reino, rey de nadie. Estoy entusiasmado por salir afuera, por chocarme de aire y de gente, por llegar cansado a mi casa: mis paseos cotidianos, este último año, de casa al café-oficina-vespertina y de vuelta a casa, con parada en algún restaurante tailandés o en las pizzas del tano Mario, solo o con I., parecían los paseos de un preso, que agita un poco las gambas para poder dormirse más tarde y cambiar el aire de su celda. Seré uno más en la tropa del subte, hundido en un libro o en algún diario gratuito: la pesadilla de la vida urbana, ese estado zumbón inconsciente, se me hace, en estos días de vigilia, apetecible. Quiero ser uno más, o uno menos.

La vida del free-lance se mantiene con la utopía de que uno siempre está a un paso del estrellato. Disponible para los más disímiles encargos, uno se mantiene a la expectativa de que cualquier día puede sonar el teléfono y darnos vuelta, como aquel viernes de noviembre que me dijeron "el domingo viajás a California para estar tres días con Manu" u otras urgencias similares: "¿Podés ir mañana a Washington?", me preguntaron la semana pasada para un panel sobre política exterior mexicana. Ahora los días serán todos más parecidos, y eso me parece algo bueno: bueno para mi vida e incluso para mis intentos literarios, cuya libido, parecida pero distinta, había puesto últimamente en el trabajo. Buena también para mis finanzas, esa parte abstracta de mi vida a la que en general le he prestado poca atención pero que en Nueva York, una autopista en la que los Fititos financieros como yo vivimos incómodos y enfurruñados, es necesaria: no es que ahora vaya a viajar a toda velocidad por el carril de la izquierda, pero podré instalarme con comodidad, como un Honda Civic o un Ford Escort, en el carril del medio, disfrutando de la vista, saludando a los autos de los costados, escuchando buena música y pagando el peaje con una sonrisa.

10 comments
  1. Christian Dutari said:

    Disfruto muchisimo tus comentarios.
    Cada vez pienso: voy a mandar un mail para decir tal o cual cosa, pues hoy aca estoy: chapeau! you’ve got the gift!
    La vida en el carril del medio, muy bueno!
    Espero que no se demoren mucho ahora los informes desde NYC, con tu nueva vida!
    Leistes Pinker como dijistes muchos blogs atras?

  2. lucas said:

    Los cambios siempre son buenos. Una parte de ti llegará a miles de hogares argentinos, además. Suerte Gordo en esta nueva etapa.

  3. Hernanii said:

    Cristian, no leí a Pinker, lo tengo ahí, mirándome todos los días. Escribo desde mi nueva oficina, con teclado extraño, feo, extrañando mi computadora. Gracias Lucas.

  4. Catire said:

    Suerte Dogor en tus primeros días. Me pasa 100% lo mismo que vos. Yo no voy a empezar a trabajar para otro, pero me mudo a un lugar de trabajo distinto del de mi casa, donde trabajo hace 2 años. Creo, también 100%, que es un buen cambio. Abrazo

  5. ff said:

    suerte! te leeremos en el blog y en la nación…
    lo del carril del medio también me pareció simpático, y me hizo acordar a lo que el señor miyagi (qepd) le decía a ralph macchio en kkI: “Daniel-san, must talk. Man walk on road. Walk left side, safe. Walk right side, safe. Walk down middle, sooner or later, get squished”
    http://www.imdb.com/title/tt0087538/quotes
    un abrazo,

  6. jx said:

    gordo querido, welcome a la carrera de ratas!!exitos en esta nueva etapa!

  7. julio said:

    A esta altura que te escribi seguramente estarás más cerca del estrellato que del carril del medio.

  8. ¡Hola! otra vez llegó a su pagina web………Se ha evolucionado mucho!muy bien!
    Yo me llamo David,un amigo de su blog Portugues…….:/

  9. You’ve got the gift! La vida en el carril del medio, muy bueno!