Cancel | TP

De algo nos salvaremos en el futuro los argentinos, especialmente
los lectores o pispeadores de tapas de diarios. Nos salvaremos de
títulos como éste (“Ahora Krueger dice que el acuerdo está más cerca”)
o éste (“El FMI dice ahora que el acuerdo está un poco más lejos”),
malditas repeticiones milimétricas, como apuntes del movimiento de un
caracol, con los que nos castigaron y nos hicieron la vida más difícil
en los últimos cinco años. Desde 2000 hasta hoy pasaron 2.000 días de
los cuales por lo menos mil tuvieron tapas con el FMI, y la mayoría no
servían para nada, esa cartografía nanométrica. Así y todo, después del
bombardeo, apretuje y desengrase de las siglas FMI en nuestras cortezas
cerebrales, lo que sabemos acerca del fondo continúa siendo bastante
poco. Es insólito, pero uno de los grandes fracasos del periodismo
argentino de los últimos años es que aún después del diluvio, la
mayoría de nosotros no sabe qué corno quiere decir “tener un acuerdo
con el FMI”. [ Es esto: si tenés un acuerdo con el FMI pagás menos o no
pagás nada pero tenés que hacer lo que ellos te dicen. Si no tenés
acuerdo (si no estás en un programa) pagás lo que te prestaron en los
plazos establecidos y el FMI tiene poco margen para decirte qué hacer.
Esta explicación facilonga pero imbatible la leí una o dos veces en los
últimos años, y siempre en los párrafos 25 o 38 de largas
disquisiciones tácticas sobre si íbamos a pagar o no, si íbamos a
firmar o no. “¡¿Firmar qué?! ¿!Por qué?!”, me preguntaba yo, me tiraba
de los pelos, escuchando a Bonelli. ]
    ¡Pero todo eso se ha acabado! Somos libres: el ruido de rotas cadenas…

[ el texto completo, en Los Trabajos Prácticos ]

Comments are closed.