Nico Cassese sufrió y admiró a Claudio Escribano en sus cinco años en La Nación. Ahora escribe la primera nota inteligente sobre el retiro de uno de los hombres clave del periodismo de las últimas tres décadas.

"Escribano paseó por el mundo sin desenfundar la pluma durante el primer
tramo del kirchnerato y ahora anuncia su retiro. Es una lástima que lo
haga en medio de tanto silencio. Salvo el anuncio en La Nación,
no me crucé con ninguna nota importante sobre el tema. El final de
Escribano en el diario debería haber inspirado una discusión sobre
prensa, poder y política que la Argentina se debe. Nos guste o no, es
uno de los periodistas más importantes de los últimos treinta años y
estuvo siempre. Los militares, radicales y peronistas pasan y él queda,
o quedaba. Su tarea en la dictadura fue central, pero la discusión es
demasiado interesante como para terminarla catalogándolo como exégeta
de los represores y pasar luego a si Holanda debería haber sido cabeza
de serie en el mundial. Escribano es un hombre inteligente y complejo,
su conservadurismo no es de los que van a la misa del Pilar para tirar
agua bendita sobre los cristos de León Ferrari. Al contrario, me lo
imagino masón y anticlerical, una especie de chozno de la Generación
del ’80, la quinta columna de la Argentina oligarca e ilustrada que aún
se espanta ante el aluvión zoológico. ¿Por qué un hombre así, mundano e
instruido, termina defendiendo a un régimen que secuestra, tortura y
asesina? Indagar en eso nos ayudaría, tal vez, a entender qué pasó en
este país durante los setenta y antes."

El resto, en TP.

[disclaimer: Nico es amigo de la casa]

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