Cumbre literaria | TP

Viernes pasado. Encuentro de escritores argentinos en la New York
University: “Literatura argentina: adentro y afuera”, se llama el
simposio, o “colloquium”, según el flyer. Mesas diversas, con
escritores de “Adentro” fletados para la ocasión (Alan Pauls, Marcelo
Cohen, Martín Kohan, Matilde Sánchez) y otros de “Afuera”, algunos
fletados de más cerca (Chejfec) y otros de a pocas cuadras o kilómetros
(Tomás E. Martínez, que pronto será otra vez “adentro”, María Negroni,
Sylvia Molloy, que organizaba todo). Empezó el jueves, pero no fui:
tenía que trabajar, aunque finalmente no trabajé. El viernes también
tenía que trabajar, pero fui igual.

Llegué al mullidito auditorio de un centro llamado Juan Carlos I
—asientos blandos, alfombras en el piso y las paredes, dicroicas
tibias— y lo primero que escuché fueron dos minutos de un muy pesimista
e indignado diagnóstico de Matilde Sánchez, que cerró con la siguiente
lamentación: “La fotocopia ha ganado la batalla”. Por comentarios
posteriores de las interminables rondas de comentarios, me enteré de
que Matilde había dicho algo así como: “Dejémonos de joder: no podemos
llamar ‘literatura argentina’ a una literatura que tiene 700 lectores”.
Me sorprendió el número, porque se parece muchísimo a la cifra que me
tiró el editor de Sudamericana que me recibió hace unos meses la novela
—“está bien escrita, es correcta, digo, la inmensa mayoría de lo que
leemos no llega a esa categoría, pero sinceramente no la vemos en
Sudamericana”, me contestaría semanas más tarde— y que me había dicho
que perdían guita con todos los libros de narrativa, y que los de Aira
habían vendido 600 ejemplares. O sea que estamos por ahí: 1.300 tipos
mandan novelas al Premio Clarín y la mitad, más o menos, lee a sus
contemporáneos. Es un poco para llorar pero tampoco para volverse loco:
Philip Roth decía ayer
en La Nación que en Estados Unidos nunca hubo más de 25.000 lectores de
verdad: extrapolando población (diez veces más) y riqueza medida en PPP
(tres veces más) estamos en una cifra parecida. Así que tampoco es para
ponerse a llorar de más…

[ el texto completo, en Los Trabajos Prácticos ]

2 comments
  1. Daniel.- said:

    Hernán ¿cuál era la nota de Ludmer que mencionás que se discutió, lo sabés?

  2. Hernanii said:

    Daniel, el artículo de Ludmer fue introducido en el debate por Jean Franco, crítica de la Universidad de Columbia. No me acuerdo del nombre de la nota, o quizás no lo dijo nunca. Me acuerdo algo como que Ludmer aparentemente proponía una cosa latinoamericana y no país por país, pero no estoy seguro. Saludos,