Felipe Pigna, historiador de café, de pasiones y revistas, está metido en un quilombo del que probablemente zafará rápido. Ojalá podamos hacérselo más difícil. Lo acusan de plagio, y el parecido (entre esto y esto, gracias Póstumos) es vergonzante. Pero lo más triste siempre son las explicaciones de Pigna, que sacó el capítulo entero sobre Tupac Amaru de una tristísima página Web, revelada hoy por Rollo Tomasi. No es la primera vez. Me acuerdo que el año pasado, y algún rastro queda, acusaron a Pigna en Tucumán de tener todos los datos al revés sobre la famosa escuelita de Belgrano, y Pigna contestó: "Lo saqué de dos investigaciones del diario Clarín". En fin. Páginas web con tipografía fucsia y una nota de diario, que en el mejor de los casos es el primer borrador. Esa es la manera de laburar de Pigna. A ver si nos damos cuenta, porque este championing que hace de causas perdidas como si él las hubiera descubierto empieza a ser irritante: Pigna escribe contra Billiken, y termina haciendo VeintitresKids.

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