A la 1.11 de anoche, en Boston, borracho seis puntos en una escala de uno a diez, miré el reloj por última vez antes de dormirme. A las 4.34 sonó el despertador. A las 5.12 me subí al taxi, y siete minutos después vomité en los canteros de Harvard Square. 6.46: en el aire. A las 10.04 la azafata anuncia, sin motivo, que volamos sobre Wyoming: abajo, una pasta negra de polvo y montañas, como una frazada, sin señales humanas. A las 2.08 (hora local), check-in en Sacramento. Tres de la tarde: tarde dorada en una ciudad vacía; nadie en la calle. A las 4.54, Manu Ginóbili baja del ómnibus de los San Antonio Spurs en el Hyatt local. Charlamos una hora (es una entrevista: no somos amigos); esta noche habrá otra vez un rato, después del partido contra los Kings. Manu: chico bueno. 6.34, de vuelta a mi hotelito, melancolía de domingo en ciudad cerrada y ajena. A las 8.32 pido comida china, muy mala. A las 10.22, hace cinco minutos, termino de ver en la tele Hoy y mañana, una película argentina con la crisis de fondo: "Me siento un poco solo", "Yo cobro doscientos", "La vida es para pasarla bien", dicen los personajes, sin subtítulos.

3 comments
  1. ea said:

    impresiones sobre manu?

  2. Martin said:

    Herni, para quién entrevistaste a Manu?

  3. Martin said:

    Herni, para quién entrevistaste a Manu?