Según el contador del iTunes, en los últimos dos días escuché once veces Only you,
de Yazoo, un mini-clásico de los ochenta, década que me niego a
reivindicar pero  que la muy turra se las ingenia, vía nostalgia
biográfica, para meterse under my skin. Bajé Only You después de ver los especiales de Navidad de The Office,
el otro día acostando en la cama, con la laptop calentando el colchón,
mientras I. dormía y mis suegros, a tres metros de distancia, se
recuperaban sin roncar de su jet lag. Compartimos 100 palabras con mis
suegros: 80 de su inglés y 20 de mi ruso. Pero sobra afecto; y
confiamos en los poderes del lenguaje gestual.
    El final de The Office, con Only you de
fondo, durante una pedorra fiesta de oficina, es una de las escenas más
románticas que vi en mi vida. Ver venir a Dawn desde el fondo; Tim
aburrido de los chistes de su jefe.

Pueden bajar Only you desde acá (3 MB).

1 comment
  1. Pablo said:

    Según el contador de mi memoria, en las últimas dos semanas escuché 23 veces “There is a light that never goes out”, de The Smiths. Lo hice luego de disfrutar del recital que Morrissey dio en Manchester, su ciudad, a la cual regresó más sabio y más gordo. Todo el concierto emana sensibilidad y emoción -como el Sr. M- pero es el final, con esa bella canción, lo que lo convierte en un momento desbordante de belleza.
    Siempre opuse una tenaz resistencia a la nostalgia, y menos aún trato de reinvindicar una época como un todo, por más que haya estado salpicada de episodios inolvidables. La mirada hacia atrás edulcora el recuerdo, otorgándole una epicidad que tal vez no tuvo. Un mecanismo natural que tiene la suave impostura de los venderores.
    “There is a light…” sin embargo, provocó algo distinto. Me produjo un cambio de estado de ánimo. No era ya la voz de Morrissey -sus inflexiones, su luminosa sensualidad-, sino ese espíritu de época que me invadió por completo. No sólo comencé a bajarme temas de los Smiths -tenía dos discos, incluido The Queen is dead-, sino que me fui a una galería bien ochentosa -la de Cabildo y Juramento, en donde antaño se conseguían sustancias de todo tipo-y me compré una remera de The Smiths, celeste, apasionante.