Un mundo sin potreros | TP

TP se anima a nuevas fronteras y entra en terreno desconocido: este
es un post sobre fútbol. Pero no de fútbol profesional, donde la
alharaca diaria – “se refugió en su terreno”, “un punto de oro”, “duelo
de necesitados” – contamina todo y nos deja panchos como Tanguito en el
Borda, babeando y las manitos de la Dopazo en los cachetes.
    Hace
un tiempo, en el cumpleaños de un argentino en el Upper West Side, un
economista español me preguntó: “¿De dónde lo conoces a Christian?”.
“Del fútbol, jugamos juntos los sábados”. “Joder con ustedes los
argentinos, todos se conocen del fútbol”, me contestó el español, que
no podía entender uno de los pocos encuentros sociales en los que un
argentino aún puede interactuar pacíficamente con un compatriota a dos
quintiles de ingreso de distancia. En el exilio, y pasa mucho en
Manhattan, es aún más exagerado: conviven en el mismo equipo albañiles
y banqueros, buscavidas con secundario incompleto y taciturnos
estudiantes de doctorado. Casi siempre son los banqueros los que
convocan a los albañiles (“necesitamos un central rudo”, con la
esperanza de pierna dura y verdad que siempre generan las clases bajas
entre los ociosos), pero no le pidan tanto al fútbol, que acerca pero
no hace milagros. El banquero del Upper West Side le pide después al
albañil de Queens que le haga a nuevo el baño, pero que no se zarpe con
el presupuesto.
    Estoy, efectivamente, iniciando la miserable
y mezquina tarea de pintarrajear de ideología algo tan puro y natural
como el fútbol amateur, el fútbol cinco sintético noventista o de
potrero romántico polvoriento peronista. Ven, ya empecé. Pero no voy a
hacer la caracterización ideológica del ‘dime cómo juegas y te diré a
quien votas’, porque es inevitable enchastrarse con estereotipos y en
TP no nos gustan nada los estereotipos. [Bueno, lo hago rápido, como
para sacármelo de encima. La teoría, bruta, sin pulir, dice que, a
habilidad constante, los de derecha usan la camiseta del Manchester,
canilleras y llevan shampoo en el bolso, mientras que los progres
juegan con remeras con agujeros o una casaca retro de San Telmo,
también con agujeros, Topper blancas y no usan bolso]…

[ el texto completo, en Los Trabajos Prácticos ]

2 comments
  1. Sebas said:

    Gordo, ya no hay progres de esos, no llevan bolso pero una nike como guantes, soquetes y lompas largos hasta abajo de la rodilla y una remera de algun equipo tercermundista o bien de la Primera “B” o porque no de Tigre que ascendió hace una temporada.

  2. Anonymous said:

    Lamento refutar, pero PPoblet, declaradamente de derecha, con programa radial propio básicamente anti K, usa para jugar los jueves a la noche: remera apolillada de algodon, medias coloradas estiradas que le regalaron a los 18, y “casaca” oriental que invariablemente le recuerda al Jaime Ros, que canta “vamo´,vamo´arriba la celeste”, banda de sonido mientras se pone las vendas arrugadas y ya grises… y sino una argentina que dice “Batistuta”.