Madre Noche | TP

Un traductor anónimo y desideologizado le coló hoy a Página/12 una
visión negativa de la patria. La aduana nacional y popular no es tan
impenetrable como creíamos. Dice Robert Fisk en la contratapa 
del matutino de la avenida Belgrano, contando cómo quiso entrar a
Estados Unidos con un pasaporte vencido, no lo dejaron y todo el mundo
creyó que era Bush el que no lo dejaba entrar por sus críticas a la
guerra de Irak:

Cuarenta y cinco minutos más tarde, otra dama de la Seguridad Nacional
– sigue sin gustarme esa palabra, Homeland, tiene un molesto eco de la
palabra alemana Heimat, o “Patria”.

Lo mismo en el original del Independent:

Forty-five
minutes later, another lady from Homeland Security – I still don’t like
that word “homeland”, with its dodgy echo of the German “Heimat”.

O
sea que lo de Patria, que es una palabra mucho más jodida de lo que
creemos los argentinos, fue agregada a propósito y con acierto por
el/la traductor/a de Página. Es curioso cómo para el progresismo del
hemisferio norte patria suena a Hitler y para el del Hemisferio Sur es
una tibieza en el pecho. Mario Wainfeld, el entrañable poeta del
sentimiento, debe estar hoy pidiendo explicaciones: patria es pueblo.
Pero ellos, los ingleses, no tienen nuestros problemas: ellos, el
Imperio, no necesitan patria. O algo así. Siempre hay una escapatoria…

[ el texto completo, en Los Trabajos Prácticos ]

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