Tristeza de la ciudad. Dos días seguidos de llovizna; la térmica en cero grados. Como si nos hubieran apagado: nos falta la energía, nos quedamos dormidos en nuestras casas y en los cafés, zumbando frente a nuestras computadoras, encadenando espressos inútiles. Ciudad de plomo, neón en los charcos de las avenidas. Camino hundiendo la cabeza entre los omóplatos, mirándome los zapatos, hipnotizado por el chap-chap de mis pasos en el cemento. El cielo de aluminio transpira y sofoca. Nos achicamos, nos acomodamos, nos defendemos, nos gritamos. El invierno manda postales.

1 comment
  1. Bueno, por lo menos hoy está soleado y los colores del otoño disipan un poco la pálida de lo que se viene, pero en fin, tenés razón, hay que tener un temperamento bastante sólido para bancarse los inviernos del noreste norteamericano. No se me decaiga hombre! Siempre se puede encontrar buen vino tinto…
    Desde South Jersey, un saludo,
    Luis