The Warren Harding Effect. Así le dice Malcolm Gladwell a la enfermedad colectiva de votar a un presidente buenmozo pero poco inteligente, como Harding (1921-1923; se murió de neumonía en San Francisco), y que se puede aplicar a muchas otras decisiones equivocadas basadas en la apariencia de las personas. Gladwell dice en Blink, su segundo libro, que más del 70% o por ahí de los CEOs de las grandes empresas de Estados Unidos miden más de un metro ochenta, y que no es casualidad: los ejecutivos altos dan una imagen de autoridad y solidez que los directorios de las empresas compran sin darse cuenta de que no tiene nada que ver con nada.
    En fin, leí el otro día lo del Warden Harding Effect y me di cuenta de que hace por lo menos una década vengo tratando de aplicarlo en el fútbol, pero que me faltaban el nombre y la autoestima que da la jerga. Según mi teoría, que algunos ya conocen, los argentinos hemos perdonado e ignorado defectos de futbolistas rubios o altos o buenos mozos, o todo junto, y que eso nos ha costado dolores de cabeza en la selección y mucha, mucha plata a los clubes. Carlos Bianchi dijo en 1994: "Si el Negro Gómez fuera alto y rubio como Redondo, otro sería el cinco de la selección". Redondo es el caso más claro de Warren Harding futbolístico: un buen jugador elevado al Olimpo mundial más por sus modales –la elegancia para jugar y vestir, la limpieza para jugar y vestir, la dicción clasemediera– que por el aporte real a sus equipos. Después del año de Capello en el Madrid (1996-1997), sin embargo, Redondo endureció su juego y le agregó la verdad que le había faltado hasta entonces. El punto más alto: semifinal de la Champions de 2000, en Old Trafford, taco, desborde y centro para el gol de Raúl.
    Pero me desconcentré. Volvamos a Warren Harding. Para mí hubo elementos hardinescos en la adoración popular por Batistuta, y que esa ceguera lo blindó como titular en 2002 y eliminó una discusión que si el Bati tuviera el aspecto del Beto Acosta sí habría ocurrido. Pero eso ya pasó: mi temor es que estemos haciendo lo mismo con Crespo, un hombre al que cierto tufillo hardinesco nos está impidiendo discutir si debe ser titular o no en Alemania. No cometamos el mismo error. Discutámoslo, porque además es un problema que en un momento de los noventa se acumularon casos (Lombardi, Bassedas, Latorre, Placente, Rambert) y uno nunca sabe cuándo puede volver a pecar otra vez.

7 comments
  1. Pedro said:

    Hola, Hernando… Aunque sí es cierto que fue a partir de esa temporada de Capello cuando Redondo se consagró como el mejor mediocentro del momento, llegó al Madrid por haber sido el líder indiscutible de un Tenerife inexperto e ingenuo que acabó jugando en Europa y quitándole al propio Madrid dos Ligas. Menos sólido, en la isla maravillaba como media punta y mostraba un disparo a larga distancia que después, por cuestiones estratégicas, fue perdiendo, a medida que su categoría crecía.

  2. Pedro said:

    Recuerdo una entrevista con Segurola, allá por el 2000: “He aprendido a no tirar un caño en el medio campo cuando ha subido el lateral”. De eso, más o menos, iba el asunto. Y probablemente también la decisión de no volver a la selección si eso ponía en peligro su desempeño con el Madrid. Ese año le eligieron mejor jugador de la Champions. Argentina no se lo perdonó. El recién llegado Florentino no lo supo valorar.

  3. Pedro said:

    Recuerdo una entrevista con Segurola, allá por el 2000: “He aprendido a no tirar un caño en el medio campo cuando ha subido el lateral”. De eso, más o menos, iba el asunto. Y probablemente también la decisión de no volver a la selección si eso ponía en peligro su desempeño con el Madrid. Ese año le eligieron mejor jugador de la Champions. Argentina no se lo perdonó. El recién llegado Florentino no lo supo valorar.

  4. primalou said:

    Pasa en el fútbol a nivel internacional. Hoy vi que a Beckham le habían perdonado una roja (creo que merecida, tampoco sé tanto de fútbol)para que pudiera jugar el siguiente partido. No te olvides que el fútbol es dinero y que la belleza ayuda en la estrategia de venta.

  5. Hernanii said:

    primalou, el fútbol es mucho más que dinero. y creo que con beckham está pasando lo contrario: es mucho mejor futbolista que lo que sus críticos nos quieren hacer creer que es.

  6. Pedro said:

    Buen retrato de Redondo el publicado por Pablo, aunque Almeyda no resista la comparación. Supongo que la devoción por un futbolista se parece a la música: puede tratar de explicarse, pero finalmente escapa a la razón. Hay sin duda un componente estético, aunque no tiene que ver con la apostura física (Riquelme, Aimar, Xabi Alonso, Butragueño, Francescoli).