Oda al *

Felicitaciones a Clarín por la nota de hoy sobre los SMS, no tanto por los datos, que no son muy nuevos, sino por su optimismo. Históricamente, Clarín, que siempre ha tenido una relación desconfiada y fantasmal con la tecnología y los cambios en general, habría hecho algo así: "Los jóvenes se tiran de cabeza a los SMS. Es positivo porque les permite comunicarse. Pero hay dudas sobre si es bueno para el rendimiento escolar. Y podrían estar degradando su lenguaje".
    Hoy, sin embargo, Ricardo Roa, el menos nac-pop de los editores de la página 2, dice que los mensajitos "producen un retorno a la escritura y a la lectura" (negritas originales).  En el Punto de Vista, esas diez líneas donde, por si no quedo clara, los editores repiten la ideología de la nota, Eduardo San Pedro dice: "Resulta francamente incomprensible el excesivo alboroto que se hace en contra de estos ‘lenguajes’ de uso específico". Además, la nota trata a los adolescentes de clase media y media-baja como personas racionales, que toman decisiones y son capaces de crearse un código, y no como el manojo de variables socioeconómicas habitual que, con desprecio determinista —ingreso familiar de menos de mil pesos=fracaso, resentimiento, candidato a delincuente—, los transforma una y otra vez en víctimas inmóviles y descerebradas.
    Pero lo que yo quería decir era otra cosa. Como snob de la gramática que soy (de algo tenemos que presumir los periodistas) y miembro de la generación pre-SMS, escribo mis mensajitos con puntos, comas y todas las palabras enteras. De la nueva gramática internetiana (aquí viene el core del post, todo lo anterior era preparar el siguiente momento), de todas las nuevas formas  transformaciones del lenguaje online, mi favorita es, sin dudas, el uso del asterisco. Como lo usan los pendejos y pendejas cuando cuelgan sus fotos en fotolog o como lo usa Lola, en frases tipo "
miembros de alguna secta limacocos bucay-esca, algún ente *molesto* con intenciones de…" o "la situación actual podría *parecer* imposible de soportar…". No sé bien qué quieren decir con el asterisco, pero además del énfasis evidente hay, me parece, una cosa de ironía, de jugueteo auto-referencial que está muy bueno. Me *encantan* los asteriscos, me parecen un festejo, un carnaval: lenguaje en explosión.

1 comment
  1. Lola said:

    :)