Abandonamos el burbujeante asfalto de la teoría literaria y nos detenemos en un jardín multicolor: los chistes, o como se les digan a las tiras humorísticas que publican los diarios. En mi casa les decíamos "los chistes". Recibo vía Bloglines dos chistes cada mañana, cada uno de los cuales aporta unos 30 segundos de la agradable rutina internetera que suaviza el inicio del día y permite demorar hasta el casi-infinito la dura decisión de ponerme a trabajar. Recomiendo ambos: Dilbert (cuyo XML pueden encontrar acá) y Macanudo, de Liniers, que yo recibo vía un blog automático que se llama Autoliniers. Dilbert me gusta porque siempre me gustaron las sátiras de la vida de oficina y de la literatura de management (ver Office Space, sub-valorado filme de 1999). Y Macanudo no sé por qué me gusta: supongo una nostalgia, una tibieza, pero en realidad no tengo ni idea. Acá van las tiras de hoy:

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