En Buenos Aires, cuando hacía algo para mi cumpleaños, los amigos del colegio siempre estaban por un lado, los de la facultad por otro, los del laburo por otro y los cuatro o cinco inclasificables revoloteando sin rumbo. El sábado hicimos una fiesta medio de casamiento medio de cumpleaños de Irina, que fue hoy domingo, en casa de Doug y Heather. Arrimé unos argentinos, hubo gringos y españoles, algún alemán y un grupete de nacionalidad desconocida [Digresión: en un café a la vuelta de mi casa todos los que trabajan son libaneses y todos, los pibes y las chicas, parecen argentinos de clase media, es decir, piel blanca, pelo oscuro, menos de 1/16 de sangre indígena y una melancolía de palacios bombardeados o vendidos]. Bueno, lo que quería decir es que en la fiesta todo el mundo se mezcló, charlaban los banqueros con los filmmakers —uno de cada tres neoyorquinos hoy responde así, "filméiquer", a la siempre incómoda "And what do you do?"—, los bartenders y los periodistas con los "I’m in insurance". Nos emborrachamos en un 60%, sacamos fotos movidas, bailamos ‘Carnaval toda la vida’ y ‘Así es el calor’, comimos pita bread con feta cheese, recibimos felicitaciones de corazón. Los grupos fluían en charlas improbables; y nosotros, contentos.

[El viernes fuimos con I. a ver ‘Capote’, la bastante buena película que cuenta los años de Truman Capote mientras escribía A Sangre Fría. Lo más importante de todo, sin embargo, lo que te sorprende desde el minuto uno —fiesta en una casa en Brooklyn Heights, 1959, Capote contando chistes que lo dejan siempre bien parado y riéndose a carcajadas— es la actuación de Philip Seymour Hoffman. Después te olvidás de que hay alguien actuando, después te volvés a acordar, porque es increíble las capas y las cosas que hace y dice el tipo. Empieza el otoño, vuelven las buenas películas después del páramo y los ruidos del verano y, con ellas, el proto-runrún de los Oscars. Hoffman es claro candidato a ‘nominado que todo el mundo respeta pero ni en pedo gana’, tipo Salma Hayek con Frida, pero mejor. ]

3 comments
  1. calixto said:

    sí, pero esta vez creo que tiene banca y va a ganar. ¿hubo regalos? pasame tu cbu que te mando el mío (recontra je).

  2. ea said:

    che, una pregunta al margen: por qué en las síntesis de los partidos de fútbol que publica El País en la sección que dirige el idolatrado Segurola no ponen los nombres de los DT? hay una explicación filosófica para el caso?

  3. calixto, en marzo o abril tendrás oportunidad de hacerme un bonito regalo.
    ea: no conozco explicación filosófica. quizás sea una derivación del axioma menottista “los que juegan son los jugadores, no los técnicos”.