Esta mañana fui a la presentación del nuevo billete de 10 dólares en Ellis Island, la isla a donde iban a parar los inmigrantes europeos hace cien años. Como el evento estaba mal organizado, o quizás porque no confiaban en mi capacidad para despertarme, llegué ahí a las 8:45, en el ferry, dos horas antes que los demás periodistas. En Ellis Island hay un monumento parecido al Memorial de los caídos en Vietnam y al de los muertos en Malvinas de Plaza San Martín, es decir: muchos nombres uno al lado del otro. El de Ellis Island es un círculo de aluminio de metro y medio de altura y un diámetro de unos cincuenta metros: es enorme, sí, y tiene los nombres de 550.000 inmigrantes. Increíble. Llegué caminando derecho desde el ferry y el primer nombre que vi fue "Gustav Kirchner", lo juro. Arriba de "Ignaz Kirchner" y abajo de "Gregor Kirchner".  Me sorprendió la cantidad de nombres repetidos que había: 11 Samuel Katz, 18 Hans Hansen, 16 Harry Friedman y John Duffy, 12 John Gallagher, 10 Salvatore Fusco.
     A alguno le tiene que interesar esto: mientras esperaba que llegara el resto de la gente y charlaba con el vicepresidente de la Asociación Numismática de USA (un gordo raro, con camisa blanca de manga corta, tatuajes tumberos en los brazos, corbata verde con dibujos de dólares y una bonhomía como de ex alcohólico), me fui hasta las dos puntas donde empezaba y terminaba la lista, y me fijé quién era el primero y quién era el último, como en el primario. El primero era el (probablemente) sueco, aunque también podría ser finlandés, Aage Aagard, y el último es el (con bastantes chances) polaco, si es que Polonia entonces existía, Fenna Zyziak.
     La presentación, que en cualquier otro país habría sido aburridísima, aquí fue tratada como un espectáculo: las gigantografías de los nuevos billetes —más salmón, más verdes, más futuristas— fueron descubiertas con un golpe de música clásica, al mismo tiempo en el que caía una de las paredes de la carpa, mostrando el cielo azul y los helicópteros y haciéndonos a acordar a David Copperfield (el mago). En el ferry de vuelta había turistas: me sorprendió una señora con acento sureño y la piel arruinada que sacaba fotos con una cámara no-digital. Sacó una foto del downtown, mientras nos acercábamos a Manhattan, y después hizo crrac-crrac para poder sacar otra.

1 comment
  1. Matías said:

    Permitime recomendarte Ellis Island de G. Perec. En español lo editó Ediciones Del Zorzal en Buenos Aires. Después de leer tu texto sé que lo vas a apreciar.
    Slds
    M