Basta de código: Pagani, Bielsa

En enero de 2000, Maradona tuvo un ataque y estuvo a punto de morirse en Punta del Este. ¿Qué decir?, nos preguntábamos los periodistas, incluidos los que trabajábamos en el exterior, como yo, que estaba en la sección de Deportes de El País, de Madrid. Mi jefe, Santiago Segurola, quería que un escritor o periodista argentino escribiera un texto serio y ambicioso sobre la relación del Diego con Argentina. Me pidió que ubicara a Ezequiel Fernández Moores, pero no lo encontré: estaba de vacaciones, en Brasil o Costa Rica, como mucha gente a principios de enero. Después lo llamé a Marcelo Cohen, que también estaba de vacaciones pero me mandó por mail un texto futbolístico-político sobre los exiliados argentinos y el barcelonismo catalán, muy bueno pero impublicable por largo y off-topic. Casi sin consultarlo a Segurola traté de ubicar a Horacio Pagani, columnista y faro ideológico de Clarín Deportes, con quien llegué a hablar por teléfono: yo en el invierno madrileño y él en un departamento de San Bernardo o similar. Cuando le comenté la posibilidad a Segurola, me contestó: "No, no, Pagani no". Segurola —que es para mí, y para mucha gente, el mejor periodista deportivo en castellano— había publicado pocos meses antes una columna contra Marcelo Araujo, por su relato impiadoso y burlón de la tremenda fractura de Palermo, en un Colón-Boca. Productores de AM La Red, como Raúl Rivello, y otros alcahuetes de Araujo le habían mandado después a Segurola e-mails furiosos, en mayúsculas y sin comas, reclamando un supuesto saber "de tribuna" que mi jefe aparentemente desconocía. Me tocaron dos días de franco y, cuando volví, había un texto de Alejandro Caravario, muy bueno, titulado "Las conspiraciones y el dios perpetuo" (voy a ver si puedo conseguirlo). A Pagani lo dejé, y perdón por la aliteración, pagando: no lo volví a llamar.
      Me acordé hoy de todo esto leyendo a Pagani defender, en Clarín,  los famosos "códigos del fútbol" del Coco Basile y de Mostaza Merlo, oponiéndolos a vaya uno a saber qué. Para Pagani, las mayores virtudes que puede tener un hombre son la lealtad y el secreto: unos los llaman códigos, otros les dicen mafia. Esto dice Pagani hoy:

Los códigos indican el manejo ético, centralmente, y ciertos compromisos morales irrenunciables. Que exigen más silencios que palabras públicas, que tienen abolida la delación, el botoneo. Y que levantan a la amistad hasta la estatura de un santuario. [Las negritas, por supuesto, son originales de Clarín]

Estos son los códigos que han mantenido en sus lugares a Julio Grondona en la AFA desde 1979 y a los dirigentes de los clubes, siempre refugiados en sus oscuridades y sus pactos verbales. Pagani disfraza todo esto de hermandad de machos porteños, e intenta después explicar que Mostaza no dejó en banda a Estudiantes al renunciar después de la primera fecha, y que es un "hombre de códigos" por no quejarse en público de los malos jugadores que tiene en River. Pero eso es lo menos importante: Pagani, en el fondo, siempre dice lo mismo: que el fútbol en blanco y negro era mejor que el actual fútbol en colores, y que el fútbol argentino de los ’40 es lo más alto a lo que puede aspirar este deporte: se escandaliza con las cifras de las transferencias, dice que a Thierry Henry "le salió el potrero argentino de adentro" cuando el francés mete un golazo, lloran, él y sus colegas de sección, porque el fútbol se ha mercantilizado y los jugadores corren más rápido y tienen menos panza.
   Segurola era, y probablemente siga siendo, bastante amigo de Marcelo Bielsa. Cuando pasaba por Madrid, Bielsa lo llamaba a Segurola a las dos de la mañana y se lo llevaba a caminatas arriba y abajo de la Castellana, hasta el amanecer, todo el tiempo hablando de fútbol. Una noche fuimos a comer a DeMaría, el restaurant de los futbolistas argentinos en Madrid, y Bielsa llegó en jogging, todo transpirado. Yo decía boludeces sin parar (estaban en la mesa Segurola, Valdano, Bielsa y otros dos más de El País: me acuerdo de esa noche y aún me quiero matar por la cantidad de estupideces que dije) y Bielsa suspiraba, concentrado en su cerebro, con la servilleta extendida sobre la panza. Pagani odiaba a Bielsa, y le criticaba sobre todo su falta de códigos [Había dos grandes grupos de críticos anti-Bielsa: los utilitaristas-menemistas, que lo despreciaban por la eliminación en primera rueda en Japón 2002; y los nostálgico-peronistas, que le reprochaban una supuesta falta de identidad argentina en sus planteos. Fernando Niembro era el vocero de los primeros, y Pagani de los segundos). Siempre dije que defender a Bielsa era defender al fútbol argentino de los carcamanes como Pagani que insisten en llevarnos otra vez para atrás, y cuyo pensamiento mantiene al fútbol argentino en el berretismo y el folclore mediocre. Bielsa ya no está, Pagani sigue en lo suyo. Pero no es sólo fútbol: el fracaso de la modernidad y el regreso al nacionalismo están en el aire del país. Volveremos sobre este tema en el futuro.

5 comments
  1. Martin Boerr said:

    Hernan, me encanto el texto, la forma en que narras toda la historia y como lo describis a Segurola, que seguro es un capo. Pagani es un chupa pija del establishment futbolero, ok, pero Bielsa?, Bielsa mato a la seleccion Argentina. Hay un antes y un despues en la historia del equipo con Menotti, y creo que el otro punto deinflexion es Bielsa. Bielsa mato la pasion por la camiseta, a lo mejor no es todo culpa de el, sino que le toco vivir la epoca donde jugar en la seleccion paso a ser secundario para los jugadores con chances de hacer plata en Europa. Ser eliminado en primera rueda es inaceptable, y la forma como reacciono a ese fracaso, mucho mas inaceptable aun. Pagani es un choto, pero Bielsa, es todavia mas choto.

  2. Pablo said:

    Hernán, Pagani no sólo representa la fosilización del fútbol, sino también del periodismo deportivo, genero menospreciado en la Argentina pero que en España, por caso, gracias al descollante Sr. Segurola, alcanza niveles de excepción. Segurola es al periodismo gráfico lo que Henry es al fútbol: el arte puro, un cosquilleo que nace inesperado. No nació en Barracas, sino en Europa, en donde se originaron las obras más grandes de la civilización occidental. Pagani, nostálgico, miope, casi un taxista, se sigue mirando al ombligo y creyendo que aquel país que soñamos ser -del que sólo queda una mueca- no consiguió su propósito por razones celestiales o externas, y no por aferrarse a esos códigos permisivos que se dan de bruces con una eticidad que, es probable, de haberla mantenido nos hubiera hecho entrar al siglo XXI con una sonrisa y no con gomas humeando y en helicóptero.
    Un solo dato: ¿recuerdan cuando Julio Cruz se fue sangrando de una cancha en La Paz? ¿Se aceurdan de ese tajo apócrifo y ominoso? ¿A que no saben quièn fue el periodista que le hizo el primer reportaje a Passarella tras ese escándalo? ¿Y el primero que le hizo una nota tras irse de la selección?
    Sí, el tóxico Sr. Garpani, el mismo que cree que los comentarios, si no comienzan con la palabra “sensaciones”, no merecen ser escritos.
    En cuanto a Caravario, si se animara, sería el Segurola argentino.
    Bye, bye,
    PP

  3. Jorge said:

    De acuerdo con Pagani y Niembro, desconozco a Segurola, así que, si podés y querés, decíme dónde lo puedo leer.
    En desacuerdo con Bielsa. No por su fútbol ni por cuestiones éticas y de otro tipo que, a primera vista, acuerdo. Sino por su falta de eficacia, que está ítimamente realcionada con su purismo. Uno puede ser respetuoso de las normas de tránsito y cruzar por la esquina cuando el semáforo se lo permita, pero hacerlo siempre, incluso a los dos de la mañana cuando el único que queda en la calle es uno, bueh, ya se trata de otra cosa. Ahí hay algo que nofunciona. Como ser contratado por Don Julio y plantear cuestiones legalistas de contrato y de un fax habilitando o deshabilitando a un jugador a formar parte de los seleccionados. Digamos que lo ideal no sólo es enemigo de lo bueno, sino también su imposibilidad: esa perfección no existe ni existirá, y precisamente es lo que hace entretenido y bello al fútbol, es la posibilidad de que haya un Henri y todos los que lo precedieron.
    No sé, me parece. Y creo que mientras que los que estamos en contra de Niembro y Pagani sigamos defendiendo a Bielsa, lo único que vamos a hacer es que ellos sigan cómodos en sus lugares sin tener que pensar nuevos argumentos para rebatirnos la idea del fútbol que, creo, de alguna manera compartimos.
    Suerte.

  4. gustavo said:

    Martín. Menotti es nefasto y a la distancia se confirma más. Bielsa es inclasificable, yo alternativamente lo odio o lo rescato, pero no tengo dudas en ponerlo por encima de menotti y los menottistas.saludos

  5. figuerencias said:

    “Siempre dije que defender a Bielsa era defender al fútbol argentino de los carcamanes como Pagani que insisten en llevarnos otra vez para atrás, y cuyo pensamiento mantiene al fútbol argentino en el berretismo y el folclore mediocre. Bielsa ya no está, Pagani sigue en lo suyo.”
    No entiendo.